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TERAPIA PALENQUERA PARA FRANCESES

Desde Palenque, primer pueblo de africanos y negros criollos libres de América, situado a 70 km de Cartagena de Indias, en el Caribe colombiano, llegó este diciembre a París un regalo musical con el disco Champeta, la terapia criolla , fruto de los lazos muy vivos que existen entre Colombia y Africa.

09 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Palenque, fundado a comienzos del siglo XVII, fue en América uno de los primeros pueblos de cimarrones, esclavos que huyeron de Cartagena hacia los montes en busca de libertad. Allí se ha conservado cierta vida tradicional, pero sus jóvenes est n completamente abiertos al mundo moderno.

Este disco compacto, con títulos tan sugestivos como El sapo, Despeluque en Palenque, El manicomio, El metemono o Dame el chiquito negra, es un mágico documento de historia porque resume siglos de resistencia, adaptación y goce de los africanos y sus descendientes, esclavizados en la Nueva Granada, la actual Colombia, desde el año 1600 hasta 1851.

Hace 30 años La costa atlántica colombiana ha bailado siempre lo mejor de la música caribeña, de la salsa al mambo, pasando por la cumbia y los tambores de mapalé. Pero hace treinta años algunos marineros trajeron los primeros discos africanos a Cartagena. La música popular africana se arraigó allí para renacer como una semilla en una tierra firme que la esperaba desde hacía mucho , explicó Lucas Silva, productor del disco, editado en París por el sello Palenque Records .

Silva, quien es también cineasta, realizó recientemente, en compañía de la antropóloga francesa Marion Provansal, un documental sobre la Champeta , esta poderosa corriente creativa de los jóvenes afrocaribeños de Colombia que toma su nombre del cuchillo utilizado en Cartagena para desescamar el pescado.

Los cantantes estrellas de la Champeta, música alegre y pegajosa que suena a veces como la rumba del Zaire o como el sukú de las Antillas, eran vendedores de pescado, artesanos, comerciantes o lustrabotas en las calles de Cartagena.

El antiguo puerto negrero, una de las principales plazas fuertes de la corona española por la que salía el oro de América rumbo a Cádiz, es ahora una hermosa ciudad turística en la que los afrocolombianos luchan con sus armas (la música, la danza, el deporte, las artes) contra la marginalización y la pobreza.

La presencia en esa ciudad, durante siglos, de miles de esclavos de origen angoleño, congolés o guineano, entre otros, dejó una huella que est muy viva aún y que se traduce por el espíritu de rebelión, por los tambores, el sabor , el humor y una forma de vivir descomplicada.

Anualmente, una treintena de artistas afrocolombianos se disputan el título de Rey de la Champeta , en legendarios duelos con unos enormes aparatos de música picós (de pick up) o sounds systems , tan poderosos o temerarios como los de Jamaica.

Este disco nos llega directamente de los bajos fondos de Cartagena, la ciudad más negra de Colombia, que baila sobre todo con la música de Africa en lugar de la salsa y los sones caribes. Los músic locales se apropiaron sukús, highlife de Ghana, afro-beat de Nigeria y mbaqanga de los suburbios surafricanos para crear la champeta, que llaman también terapia criolla o vacile (goce) efectivo , escribió el crítico del diario Liberation, Francois Xavier-Gómez, al reseñar su lanzamiento en París.

Nosotros los afrocolombianos no imitamos la música africana pues ella nos pertenece también , dice Viviano Torres, líder del grupo Anne Swing, uno de los escogidos para este disco, toda una sorpresa para el público francés, que desconocía por completo la existencia de una Colombia africana.

Desde el siglo XVIII en Cartagena de Indias, a pesar de su importancia militar y comercial, el ritmo de la vida diaria tenía mucho de carnavalesco, de paródico, de una cotidiana subversión del orden establecido. La música y el baile, de claras connotaciones africanas, reinaban en las calles , escribe el historiador cartagenero Alfonso Múnera en su libro El fracaso de la nación .

Dos siglos después la Champeta, mezcla explosiva de presente y pasado, viene a demostrar la fuerza de la cultura afrocolombiana.