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SE CRECE EL PARQUE DEL CAFÉ

Ahora sí arrancó a todo tren la segunda etapa del Parque Nacional del Café.

09 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Este viernes abrirán sus puertas las réplicas a escala de las estaciones del tren de Armenia y de Montenegro, que hacen parte del parque, construido en homenaje al principal producto de exportación del país y erigido para exaltar la cultura cafetera y la arquitectura paisa.

La inauguración de las estaciones será simbólica y se pondrá en marcha con un recorrido en el tren del café, una máquina a vapor de principios de siglo que bordea las 24 hectáreas que forman la segunda etapa de este atractivo turístico del Quindío.

El lunes próximo también se abrirá la Calle Real, que es una réplica del marco y la plaza de Bolívar de Armenia como lucía en los años 20. Las obras forman parte de la segunda etapa del parque, cuya construcción arrancó hace doce meses.

Las directivas del Parque del Café, encabezadas por su presidente ejecutivo, Diego Arango Mora, soñaban con inaugurar la nueva etapa en su totalidad en este diciembre; sin embargo, por cuenta de las lluvias algunas obras no se han concluido y la pospusieron para el próximo 24 de febrero, en un acto al que está invitado el presidente Andrés Pastrana.

Proyecto de largo vuelo Desde hace un año, las directivas del Parque del Café vieron la necesidad de consolidarlo como el mayor atractivo turístico del Quindío. Así lo justificaba el millón y medio de visitantes.

La nueva etapa tendría que estar acorde con el objetivo del parque pero también ofrecer mayores atractivos a las miles de personas que hasta entonces solo disfrutaban de su sendero cafetero y el paseo histórico por la cultura del café, dispersa en varios museos dispuestos en sus 54,4 kilómetros cuadrados.

Por eso, desde diciembre del año pasado pusieron en marcha la construcción de la segunda etapa, pensada para brindar mayores atractivos y diversión a los visitantes. Esto es hoy una realidad.

El objetivo de esta nueva etapa es la de ofrecer una recreación más activa a los visitantes, así haya elementos exógenos dentro del proyecto , dijo a EL TIEMPO el ingeniero Carlos Eduardo Agudelo, diseñador del proyecto, cuya construcción se encuentra ejecutada en un 92 por ciento y en la que se han invertido cerca de 10.000 millones de pesos.

La verdad es que casi a cuenta gotas se han puesto en servicio las nuevas opciones de diversión. Con todo, el parque llega a sus cuatro años con atractivos mecánicos, culturales, históricos y hasta con helicóptero propio.

El primer proyecto que se echó a rodar fue el tren del café, a principios de octubre pasado, que realiza un recorrido de 2.800 metros sobre este paisaje que rememora por todos los rincones la cultura cafetera.

Más ambicioso aun fue el proyecto de recorrido aéreo por el parque, que alzó vuelo con un helicóptero que permite a los turistas conocer parte de los atractivos del departamento en quince minutos y a un costo de 35.000 pesos por persona.

También se puso en funcionamiento un teleférico, con capacidad para transportar a 550 personas por hora dentro de 60 cabinas. El fin de este es servir de puente entre la primera y la segunda etapa del parque, separadas por un trayecto de 600 metros.

Igualmente, desde la segunda semana de enero, los amantes del vértigo podrán disfrutar de la montaña rusa mecánica y de una de agua.

Pero tal vez la más importante de las obras y que solo entrará en servicio al público a principios de marzo será el Show de las Orquídeas , un espectáculo dedicado a los niños en el que flores robotizadas contarán una historia en medio de efectos de sonido, luces y música.

Según el ingeniero Agudelo con estas obras se quiere imprimirle al parque un aire nuevo sin violentar la construcción típica que lo caracteriza y hacer que el Parque del Café sea un lugar obligado de visita en el Quindío.

Fotos UN VISTAZO aéreo da la dimensión que tiene hoy el parque, que llega a sus cuatro años lleno de atracciones.

CON LA SEGUNDA PARTE del Parque del Café se quiere imprimir un aire nuevo al centro de recreación sin violentar su construcción típica.