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UN BARCO A BORDO DE 10 REFORMAS

En los últimos 30 años no ha habido reforma tributaria, proyecto de presupuesto ni iniciativa de importancia económica que no haya pasado por sus manos.

21 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Es un estudioso apasionado de los problemas económicos del país y pese a sus 71 años de edad, es poseedor de una memoria asombrosa y de una claridad mental que quisieran tener personas de 30 o 40 años. No en vano, su celular o el teléfono fijo de su oficina repican incesantes con llamadas de sus colegas que piden explicación sobre algún artículo o parágrafo de la última reforma tributaria.

Con la paciencia y la tranquilidad que le brindan sus 30 años de parlamentario, Victor Renán Barco, el campechano y bonachón senador de Aguadas, Caldas, jefe indiscutible de su departamento y de la Dorada, su fortín político, responde sin vacilación, con la precisión de un cronómetro suizo, el contenido exacto de cualquiera de los artículos de la reforma, sin que necesite, como lo podría pensar cualquiera, consultar el texto del documento.

Hombre, ponle cuidado que a ese artículo le falta la palabra nacional , la cual incluimos en la última revisión de la comisión. No lo dudes, pues de lo contrario se desvirtúa el contenido de la medida y la corte puede tumbarla .. Así, coloquialmente, con el mismo acento paisa con que se dirige a su gente de la Dorada, explica de manera sencilla y cálida a sus colegas cuánta inquietud le presenten.

Quizás su condición de soltero empedernido, le ha merecido al mismo tiempo la fama de dosordenado hasta el extremo , pero con la particularidad de que encuentra todo, en medio del desbarajuste de su amplio escritorio, cubierto por los promontorios de papeles, documentos, revistas y libros de economía, que apenas dejan asomar a primera vista su abundante cabellera blanca.

Si de hacer una apuesta se tratara, nadie podría creer que en cuestión de segundos y arrodillado en el piso de su oficina, el viejo Victor Renán, como le dicen sus amigos, entresacara un papel escrito a mano sobre el último cambio a la reforma propuesto por él. No tendría ninguna gracia si no fuera porque lo extrae de otro cartapacio de papeles que tiene sobre la alfombra. Cualquiera exclamaría que sería mucho más fácil acertar con el as de diamantes de la baraja.

No es propiamente un dandy en el vestir, aunque, para sorpresa de muchos amigos, se haya vuelto un amigo fervoroso de las corbatas de marca, así su nudo torcido desentone. Austero y metódico, jamás se ha preocupado por exigir prebendas en el Congreso. En esto es un bicho raro en un organismo que propiamente no se distingue por su parquedad. Renunció al celular del Congreso y al subsidio de 600.000 pesos mensuales, como tampoco aceptó tiquetes aéreos y en muy escasas ocasiones viatica. Muchas veces consume almuerzo ejecutivo en compañía de sus dos secretarias.

Cuando me retire me liquidarán una pensión muy bajita, porque no pido pasajes ni viáticos, y a la Dorada viajo por carretera . De suerte, le asignaron ahora una oficina un poco más amplia. La que tenía hasta hace algunos meses se inundaba, haciendo que se pudriera la alfombra y navegaran los proyectos de ley, el Financial Times, New York Times, The Economist y los periódicos colombianos, incluido Sucesos y Opiniones , que edita en Manizales con un grupo de Amigos.

El nuevo Esteban Ríe de buena gana al escuchar que en una encuesta entre periodistas que cubren la información del Congreso, se le consideró un fuera de serie .

Yo jamás me he creído el mejor senador, mi única cualidad es trabajar con dedicación y esmero. No soy ambicioso ni arrogante y nunca me he preocupado por buscar dignidades en el Congreso. Lo único que me gusta es estar en la Comisión Tercera. Tampoco he pretendido ser ministro .

Recuerda con especial aprecio al ex ministro de Hacienda, Abdón Espinosa Valderrama, de quien aprendió aspectos fundamentales de la economía, en cursos que le dictó.. Dice que este personaje es la simbiosis perfecta de dos virtudes poco comunes: magnífico técnico y excelente humanista y escritor.

Es lector infatigable de todas las secciones económicas de los diarios y considera que a través de las historia ha habido muy buenos periodistas económicos, comenzando por Darío Bautista, decano de los reporteros, famoso en la década del 50.

No descarta que pueda permanecer varios años más en el Congreso, claro está que todo depende de la voluntad de Dios, de mi salud, pues sufro los achaques propios de la edad y de la opinión .

Admira al ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, de quien no duda es la versión moderna de Esteban Jaramillo. Es un funcionario bien preparado, con estudios en Inglaterra y Francia. Desde muy joven se proyectó como hombre de Estado, recuerdo cuando fue miembro de la Junta Monetaria, durante el gobierno de López Michelsen. Pero lo que más me sorprende del ministro es su serenidad y caballerosidad, su capacidad para no exaltarse en los momentos más críticos .

Pese a que Barco es considerado un liberal de la corriente serpista, reconoce que a Restrepo Salazar le ha ido bien en materia de apoyo legislativo y en la adopción de las medidas económicas, por lo que se muestra seguro que el ministro de Hacienda, a la vuelta de algunos meses, saldrá bien librado de este trance histórico.

Para el senador caldense, el gobierno ya obtuvo en 1998 los instrumentos necesarios para enderezar el Barco y el año entrante se conocerá la impronta de la administración Pastrana, para bien o para mal, pero ojalá para bien .

La valonada de Perry No hay otro congresista en Colombia que haya participado en diez reformas tributarias. Son numerosas, por lo tanto, las anécdotas que guarda en su magín este viejo zorro del parlamento.

No duda en atribuirle al ex ministro de minas y de hacienda, Guillermo Perry Rubio, la autoría del proyecto de reforma tributaría más profundo, durante el gobierno de Ernesto Samper. Fue un documento super analizado, no en vano Perry, desde que fue director de impuestos, cuando tenía escasos 25 años en el gobierno de López, ha venido incursionando en este enrevesado tema. Hasta el punto de que muchos analistas afirman con ironía que cuando Perry hace una reforma, está pensando de inmediato en cómo hacer la contrarreforma .

No obstante lo ambicioso del proyecto, fue sometido, según Barco, a una auténtica valonada, como quien dice y de acuerdo con el diccionario, lo cortaron al rape, como se corta la crin de un caballo. Es decir, fue sometido a los más absurdos tijeretazos . por culpa de quién? pues del mismo Perry, quien a diferencia de Juan Camilo, en esa oportunidad bebió entero el amargo trago de cuanto lobbista gremial se le acercó. Adelgazó tanto el proyecto que lo dejó en los puros huesos, desapareciendo por inanición en un segundo período de sesiones.

Esa fue la razón para que durante el gobierno anterior, no se hubiera podido hacer la reforma fiscal que el país necesitaba. Además, el senador recuerda que debido a los sobresaltos políticos a que estuvo sometido Samper, durante su cuatrienio fue ostensible el deterioro de las llamadas mayorías liberales.

Pero de lo que nadie se ha dado cuenta, según Barco, es que en esta oportunidad, pese a la presión insistente de los lobbistas de gremios, empresas y medios de comunicación y a que la reforma que salió no se ajusta en el estimativo de ingresos a la original, el gobierno salió avante porque logró la aprobación de mucho más facultades que cualquiera de los tres gobiernos liberales que le antecedieron.

Yo mismo quedé sorprendido, cuando en las reuniones de conciliación sobre la reforma, muchos de los liberales oficialistas que en otras ocasiones se han mostrado intransigentes, estuvieron de acuerdo en aprobar facultades al gobierno, sin haber sido convocados a desayunos en Palacio , acotó Barco.