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ADIÓS AL DUTY FREE EN LA UE :

22 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Aunque la Comisión Europea lleva dos años asegurando que no habrá marcha atrás en la decisión de eliminar las tiendas libres de impuestos para trayectos internos en julio de 1999, el potente lobby del sector ya ha conseguido que los Quince estudien una eventual moratoria adicional.

Dos años del lobby más intenso que se recuerda en Bruselas están a punto de rendir sus frutos: las tiendas libres de impuestos (conocidas como duty-free) han conseguido que los líderes comunitarios encarguen a sus ministros de Finanzas que reexaminen la posibilidad de aplazar la desaparición de este tipo de comercio.

En 1991, el Consejo Ecofin acordó por unanimidad que los duty-free dejarían de existir en julio de 1999 para los desplazamientos intracomunitarios. Pero, en lugar de adaptarse a esa realidad, las aldeasas comunitarias han preferido seguir funcionando como si nada, confiando en su capacidad de persuasión. Esta se ha materializado en una enorme campaña de presión, basada en los miles de empleos amenazados y el coste financiero para los aeropuertos, sobre todo los pequeños, que tienen en este comercio una de sus principales fuentes de ingresos.

La Comisión Europea ha respondido con negativas constantes a las peticiones de clemencia, pero el sector ha logrado ganar para su causa a los principales Gobiernos de la UE. La ola empezó con Irlanda, que ya replanteó, sin éxito, la cuestión en el Ecofin el año pasado. Ahora, la relación de fuerzas ha variado sensiblemente en favor de los duty-free: en la reciente cumbre de Viena, Tony Blair, Jacques Chirac y Gerhard Schorder abogaron sin desmayo por una revisión del acuerdo de 1991.

Tras acordar reenviar el asunto a la mesa del Ecofin, el británico Blair se mostró cautamente optimista. Hemos dejado la puerta abierta, señaló. El presidente francés, Jacques Chirac, fue mucho más lejos, al asegurar que habrá un periodo transitorio adicional.

No está nada claro que eso vaya a ser así, y desde luego será muy difícil que los duty-free obtengan los cinco años de moratoria que están solicitando. Cualquier nueva concesión tendrá que ser arrancada con fórceps, pues bastará un solo Gobierno opuesto para vetarla. La Comisión mantiene, además, su rechazo a algo que considera una tasa encubierta sobre todos aquellos ciudadanos la gran mayoría que no cogen el avión. El comisario de Mercado Interior, Mario Monti, aún confía en que los ministros de Finanzas bloqueen cualquier cambio, pues alguno de los que lo piden luego reconocen en privado que lo hacen sólo de cara a la galería. Lo que es seguro es que este monstruo del lago Ness, como lo denomina el presidente Santer, seguirá reapareciendo regularmente en los próximos meses.