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COLOMBIA SE UNE ESTA NOCHE EN TORNO A LA LUZ

Hoy a las siete de la noche, encienda una luz, no importa el lugar donde se encuentre.

07 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

EL TIEMPO le obsequia con el periódico de hoy dos velas para que no deje de hacerlo.

Y si lo desea, reclame todas las que quiera en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, en el de Fontibón o en el de la calle 93, antes de las siete de la noche, la hora en que se espera que todo Bogotá sea como un firmamento repleto de luces.

Esta luz representa el espíritu de paz y solidaridad de todos los colombianos, un símbolo de que todos queremos volver a creer en los valores, en la democracia, en el futuro de Colombia.

La idea es encender una luz para apagar la violencia.

A esa misma hora, en el World Business Port de la Avenida Eldorado, edificio donde funcionan varias de las empresas de la Casa Editorial EL TIEMPO, se encenderá una gran vela.

Así nos uniremos por Colombia en la celebración del Día de las Velitas, una de las costumbres de amplia tradición en el mundo católico, en vísperas del día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

Una tradición católica Esta festividad del catolocismo nació el 8 de diciembre de 1854, cuando el Papa Pío IX reunió en la Basílica de San Pedro, en Roma, a más de 300 prelados, cardenales, obispos y cerca de 40 mil fieles para declarar el dogma de la Inmaculada Concepción de la María, es decir, el misterio de que Jesús, el Niño Dios, fue concebido por la Virgen sin contacto con su esposo José.

Así respondió la Iglesia a un hecho histórico ocurrido hace más de 15 siglos, como fue el que un sacerdote de Constantinopla llamado Nestorio puso en duda la virginidad de María, lo que le valió el destierro.

Desde 1854 quedó consagrado el 8 de diciembre como una de las ocasiones centrales de la fe Católica, que se manifestaba con banderas blancas y cintas azules en las casas de los creyentes.

La conmemoración de la Inmaculada Concepción es considerada es el abrebocas para todas las festividades navideñas y de la llegada del Niño Dios.

La costumbre de poner velitas tiene varias explicaciones. Una dice que esa noche, apenas miles de fieles alrededor del mundo se enteraron de la noticia, encendieron velas y antorchas en honor a María.

Otra afirma que las velitas y faroles son los que le alumbran los pasos a la Virgen cuando baja a la tierra.

De un tiempo para acá, en las ciudades se celebra poniendo velitas en la noche de la víspera.

En el Caribe colombiano las velitas se encienden en la madrugada del 8 de diciembre, y no el 7 en la noche, como si fuera un ritual de velación con fuego que dura hasta la madrugada.

Una explicación más dice que esto se hace porque la llama es símbolo de luz, del bien (en contraposición a la oscuridad, que es el mal) y, por ende, de la pureza.

En los pueblos, en la festividad no falta la procesión de la Inmaculada Concepción, en la que la Virgen es llevada en andas, adornada con sus mantos azules y blancos, mientras los fieles cantan en su honor.

Y con el paso del tiempo, las velas se han ido transformando en hermosos faroles de todas las formas y colores. No importa el tamaño, lo importante es que alumbren.

En Medellín, desde esta noche se encienden más de 150.000 bombillas a lo largo de la avenida La Playa, la misma por donde pasará el desfile de mitos, danzas y leyendas (vea nota anexa).

Ahora en Colombia, los creyentes hemos ligado esta bella tradición en honor de la Virgen María con oraciones por la paz. Un símbolo más de esperanza y unión.