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LA VOLATILIDAD: UN ARMA DE DOBLE FILO PARA WALL STREET

La volatilidad en los precios de las acciones ya es cosa de miedo. (VER GRAFICA: La volatilidad diaria del Promedio Dow Jones...)

07 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Pregúntenle, si no, a Ciaran O Kelly, corredor de acciones tecnológicas en Salomon Smith Barney.

O Kelly observó el jueves como el índice 100 del Nasdaq, dominado por grandes empresas de tecnología como Microsoft e Intel, se disparó un 1,4% durante la primera hora de negociación y después se desplomó un 3,7% en la última hora de la jornada. El viernes repuntó y subió un 3,5%.

Los altibajos en este mercado dejan a la gente aturdida , dice O Kelly. Tienen una volatilidad excepcional; una volatilidad sin precedentes .

No en balde los inversionistas están preocupados por los altibajos de los precios bursátiles. El lunes, el Promedio Industrial Dow Jones cayó 216,53 puntos. El jueves bajó otros 185,86 puntos, antes de repuntar un 1,54% el viernes para cerrar con un alza de 136,46 puntos, a 9.016,14 enteros. Esto dejó al índice con una baja de 316,94 puntos, o un 3,4%, para la semana.

Será posible que los vertiginosos altibajos de la bolsa sean una señal de que el mercado toca techo y que el mercado alcista se está quedando sin gasolina? Para intentar responder a estas preguntas, los analistas han estudiado la volatilidad bursátil y han llegado a unas conclusiones sorprendentes. La volatilidad puede causar daño, pero algunos creen que también puede ser un indicio de mejores cosas en el futuro.

Tim Hayes, de Ned Davis Research en Nokomis, Florida, calcula que la oscilación diaria promedio para los índices industriales del Dow este año, desde su nivel mínimo hasta el máximo, ha sido del 2,7%, o hasta unos 243 puntos al día. Desde 1960, Hayes calcula que la volatilidad en promedio ha sido del 1,8%, un punto porcentual más bajo que hoy.

James Stack de InvesTech Research en Whitefish, Montana, dice que, según sus cálculos, la volatilidad registrada durante la sesión está a su nivel más alto en 65 años.

El estratega Edward Kerschner, de Paine Webber, dice que la volatilidad de hoy parecer especialmente baja porque sigue un período de cinco años, de 1992 a 1996, cuando la volatilidad era más leve de lo normal. Kerschner mide la volatilidad según cambios en el cierre del Dow Jones, que según sus cálculos ha variado un 0,6% diario desde 1940. Esto significa que a los niveles actuales de precio, el índice ha tenido fluctuaciones de más de 80 puntos al día.

Algunos analistas creen que los giros de precios se deben a los temores de los inversionistas de que las cotizaciones son demasiado altas. Después de todo, las acciones del Indice 500 de Standard & Poor s se están negociando a su nivel más alto de valoración en la historia: más de 30 veces las ganancias durante las últimas 52 semanas.

Creo que hay la opinión creciente de que las valoraciones son altas , dice Thomas Galvin, estratega de cartera en Donaldson, Lufkin & Jenrette. Desde la baja bursátil de hace unos meses, los inversionistas han estado temerosos de que ocurra algún desastre.

Si hay una piedra en el camino y uno conduce a 144 kilómetros por hora , dice Galvin, uno va sentir presión para vender acciones] .

Pero a pesar de los resultados dolorosas que suscita esa imagen, Galvin se mantiene optimista. Ha medido la volatilidad de las acciones contra el sentimiento de los inversionistas y encontrado algo interesante: las acciones muestran su mayor volatilidad cuando los inversionistas están más pesimistas.

Por extraño que suene, muchos analistas creen que cierta cantidad de pesimismo es bueno para las acciones. Cuando los inversionistas están preocupados, según este punto de vista, invierten más cuidadosamente y conservan alguna liquidez, reduciendo así el riesgo de un frenesí especulativo.

Un nivel extremo de volatilidad generalmente es una buena señal , opina Hayes, de Ned Davis Research. Cuando la volatilidad llega a niveles inusualmente bajas, a Hayes le preocupa el exceso de confianza, que puede indicar que el mercado está tocando techo .

Hayes ha trazado los períodos de alta volatilidad durante la sesión contra el desempeño del Dow Jones, y ha encontrado que los disparos de volatilidad a menudo, aunque no siempre, siguen a una caída del mercado y preceden una recuperación del mismo.

Quizás sea así, pero la experiencia real de la volatilidad puede ser desagradable. En agosto y principios de octubre, el alto nivel de volatilidad coincidió con un desplome en las acciones. En ese momento hubiera sido difícil convencer a cualquiera de que un alto nivel de volatilidad era algo bueno. Lo mismo puede decirse del desplome de 1987.

Jeffrey Applegate, estratega de inversión de Lehman Brothers, dice que un alto nivel de volatilidad significa que las personas se vuelven más adversas a correr riesgos. Cuando se alarman de verdad, se produce un disparo de volatilidad, a medida que venden títulos y empujan el mercado a la baja.

La interpretación adecuada es que a medida que la volatilidad sube, el rendimiento de las acciones va a ser negativa y las personas perderán dinero. Y a medida que la volatilidad cae, el rendimiento tiende a aumentar , dice Applegate.