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SIETE AÑOS DE EXPERIENCIA

Por qué el modelo DESEPAZ, como estrategia de desarrollo, seguridad y paz para la ciudad, han mantenido una línea de continuidad y permanencia que va más allá de las diferentes administraciones municipales?

06 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Tras siete años de experiencia y puesta en práctica de sus programas, en barrios y comunas, orientados por principios democráticos y pluralistas, guiados por la investigación de los factores que inciden en la resolución violenta de los conflictos, diseñados de manera participativa y ejecutados teniendo en cuenta el fortalecimiento de la organización comunitaria y metodologías de pedagogía de la paz, el balance es favorable.

Y las perspectivas de fortalecimiento e impacto de sus acciones, para el próximo milenio, como propuesta de intervenir e incidir en los problemas de inseguridad, criminalidad y violencia urbana, abren un camino de esperanza y se erigen como paradigma de una política pública concertada entre el Estado y la ciudadanía.

Son algunos de los escenarios y las metodologías desarrolladas dentro de la Agenda de Trabajo del Modelo Desepaz, para transformar las prácticas ciudadanas en la resolución de los conflictos y crear las condiciones para el cambio social por los caminos de la paz y la convivencia en la ciudad de Cali: -Cabildos abiertos, mesas de concertación , foros ciudadanos, encuentros sectoriales, estrategias de comunicación para la paz y la convivencia -Proyectos en sectores sociales específicos, seminarios sobre temas relacionados con la seguridad, las violencias y la construcción de paz, talleres sobre Derechos Humanos. Promoción y acompañamiento de la organización social, investigaciones sistemáticas, publicaciones.

El conjunto de las políticas Desepaz, que han sobrevivido y se han fortalecido, desde las administraciones de Rodrigo Guerrero y Mauricio Guzmán hasta la actual de Ricardo Cobo, políticas soportadas sobre tres ejes de intervención y reflexión permanente, y la activación de procesos de participación y organización ciudadana en la búsqueda de soluciones.

Estos ejes de trabajo han evolucionado en el tiempo, pues se ha pasado de un énfasis en los procesos pedagógicos y los talleres con la comunidad, orientados por un promotor encargado de difundir el respeto por los Derechos humanos y el logro de la paz y la convivencia, a nuevos escenarios que desborden los discursos pedagógicos y se construyen de manera colectiva entre organizaciones de las comunidades urbanas, por un lado, y actores instituciones por el otro, escenarios forjados a pulso por la fuerza de las demandas de los sectores sociales que buscan concertar planes de desarrollo para prevenir la violencia y mejorar la convivencia. (Al respecto ver de Roux, Gustavo, La Construcción concertada de Planes de Acción de Comuna para Prevenir la violencia y Mejorar la Convivencia , anexo No. 1, comentarios de la USM al proyecto Gestores de Paz , Desarrollo y Recuperación de la Memoria Urbana . Material interno en Desepaz, noviembre, 1998) El promotor y pedagogo de los tiempos iniciales de Desepaz es ahora un Gestor de Paz, y el taller comunitario donde el poblador tenía un papel pasivo y receptivo, es ahora un escenario de concentración, donde se tejen pactos y consensos, entre los diferentes actores de los barrios y los sectores sociales en conflictos, a partir de la reflexión y el conocimiento producido desde los mismos pobladores sobre la experiencia de apropiación del espacio urbano y la construcción de barrios que devienen de terrenos invadidos, a corredores marginales y finalmente sectores urbanos legalizados y empobrecidos.

Esos procesos de hacer barrio y hacer ciudad, cruzados por conflictos, violencias, solidaridades y organizaciones, se debaten entre las violencias sociales cotidianas y el persistente esfuerzo de algunos líderes comunitarios por encontrar salidas pacíficas a los conflictos.

En ese filo de navaja, que separa los terrenos de las violencias urbanas y los esfuerzos casi heroicos por construir paz en comunidades que han asimilado la resolución violenta, en ciudades donde circula la agresión más que la tolerancia, está el reto del Modelo Desepaz que se renueva y acondiciona a las necesidades y reclamos de las comunidades urbanas.

La paz va más allá de los discursos, que rebotaban contra las realidades de las barriadas marginales, así lo entendieron los grupos Desepaz en los barrios y encontraron nuevas metodologías de intervención, creciendo desde abajo en las calles, hasta arriba en los espacios institucionales de la gestión pública.

Del taller pedagógico se pasó al Congreso Colectivo. El Gestor de Paz antes de hablar, está aprendiendo a escuchar la experiencia de los pobladores en la resolución de los conflictos, en sus iniciativas para transmitirlos y resolverlos.

Finalmente, Desepaz entendió que la política pública de paz es una agenda abierta, en el sentido que el espacio de lo público y su gestión se construye sobre propuestas y acuerdos desde la ciudadanía, porque la paz es una misión común. (Ver Narváez, Juan Carlos, Cali, Agenda abierta para la paz, junio 1998) Posiblemente esta sea la explicación para entender la permanencia del Modelo Desepaz, su capacidad de aceptar el cambio y adaptarse a las exigencias y necesidades planteadas por los pobladores, su capacidad de renovación, los diálogos para hacer ciudad como estrategias de construcción de políticas públicas.

Así, se está planteando un Pacto Social de Paz y Convivencia para el año 2.000 en la ciudad de Cali, un pacto que se ha de tejer desde abajo, desde las localidades y a partir de consensos específicos con actores locales y enfocando problemas concretos.

En la construcción de esos consensos locales, los Gestores de Paz, agentes institucionales de Desepaz en los barrios, deben dinamizar diálogos con los actores sociales, con los pobladores, llamados a ser los agentes comunitarios del cambio y de la paz. Esa es posiblemente la mayor fortaleza del Modelo Desepaz como política pública de paz, hacer el consenso local y del diálogo ciudadano, el camino para hacer más habitables las ciudades, para mejorar la calidad de vida y para irrigar de valores, conceptos y palabras la cotidianidad de las gentes.

Por otro lado, hay que destacar el hecho de que Desepaz trabaja las violencias sociales, aquellas que no son de más difícil negociación, porque sus actores no tienen carácter orgánico, sino que están dispersas en el conjunto de las relaciones sociales, son difusas y no permiten una negociación como la violencia política armada.

Las estrategias deben ser entonces procesos sociales de largo aliento, continuamente re-elaboradas según pautas socio-culturales, en procura de conciliar intereses y racionalidades diferentes.

*Asesor de Paz. Docente Univalle