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UN GRAN POTENCIAL TURÍSTICO

12 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Al suroccidente de Colombia, asomado al océano Pacífico por una costa de manglares y selva tropical frente a la cual se encuentra la isla Gorgona, santuario ecológico, hoy protegido bajo la figura de parque natural; erguido al oriente en la cordillera central sobre la cual reposan los volcanes Puracé y Sotará, y que conforma allá el macizo colombiano, nudo montañoso donde se trifurca el sistema andino para dar lugar a los tres grandes ramales que atraviesan el territorio colombiano y donde nacen los grandes rios que en todas direcciones irrigan la geografía nacional; abierto al norte en el ubérrimo valle del rio Cauca y encadenado al sur por la escarpada geografía andina, se encuentra el departamento del Cauca.

Su capital , la ciudad de Popayán, se asienta en el valle del mismo nombre, justo al pie de las estribaciones de la cordillera central, donde fue fundada el 13 de enero de 1537 por el conquistador español Don Sebastián de belalcázar, exactamente en el mismo emplazamiento ocupado por el poblado de los pubenences existente en el momento de la llegada de Belalcázar y quienes, tras una resistencia inicial fueron incorporándose hasta integrarse definitivamente a la nueva urbe y hacer su aporte a la nueva cultura.

Los pubenences habían establecido una confederación de pueblos, hoy conocida por los estudiosos como cacicazgo militarista a la cual estaban integrados por grupos Coconucos, Paeces, Piaguas, Chisquíos, Calotos y Toribíos.

En opinión de algunos historiadores el nombre de la ciudad corresponde al mismo del cacique o señor que gobernaba la confederación.

Recientes investigaciones arqueológicas demuestran la presencia de grupos humanos en estos territorios desde 11.000 años antes de Cristo, tratándose en este caso, de cazadores recolectores en etapas muy primitivas y de quienes quedan como testimonio, utensilios líticos que se pueden admirar en el museo de Historia Natural de la universidad del Cauca al lado de otras piezas de orfebrería y cerámica correspondientes a habitantes de épocas más recientes que han hecho parte del dilatado proceso de avance y poblamiento del suroccidente del territorio colombiano y cuyas huellas imperecederas y, en algunos casos magníficas e imponentes como los hipogéos de Tierradentro, especie de criptas subterráneas excavadas en la roca y que imitaban, a base de talla y pintura los elementos constructivos de las viviendas de la superficie.

Este interesante parque arqueológico, fue recientemente declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad y a él se accede desde Popayán, por una magnífica carretera pavimentada.

descendientes de esos pueblos aborígenes hoy superexistentes, siguen aportando al departamento sus rasgos culturales, hasta hacer de esta sección territorial la más rica en variedad étnica, complementada con la tercera gran corriente: la Negra o Afrocolombiana, llegadas al contienente en el siglo XVI, bajo al ignominiosa institución de la esclavitud, con la que en la colonia se pretendió remediar el agotamiento de la mano de obra indígena en minas y haciendas a causa de la sensible disminución de los nativos bajo el brutal impacto de la colonización.

La creciente economía del Popayán del siglo XVII, entonces cabeza de gobernación que abarcaba todo el occidente de la actual República de Colombia, desde el Chocó hasta el Putumayo, la colocó como importante punto intermedio en comercio entre Santafé y Quito y asiento de élites y adinerados comerciantes que se proporcionaron lujos personales y enriquecieron templos y conventos así como construyeron imponentes menciones de las que hoy se conserva un buen número ocupadas por museos, instituciones educativas, gubernamentales, y hoteles entre otros.\ Una tradición de antaño\ Los templos con su rica imaginería, tesoros de orfebrería colonial y esplendorosos retablos, hablan al visitante actual de la magnificencia económica y de la fe y devoción profunda de la ciudad de antaño.\ Los negros, quienes literalmente extrajeron y moldearon con sus manos esa riqueza, y en cuya demanda como mano de obra, tuvo mucho que ver la opulenta Popayán del siglo XVI recibieron el espaldarazo definitivo para su liberación con la abolición de la esclavitud, de uno de tantos payaneses destacados como lo fue José Hilario López, y poblaron, por fuerza de las circunstancias, extensas áreas de tierra caliente en el Cauca y allí quedaron establecidos hasta el presente en que siguen haciendo presencia en todas las actividades humanas acompañados por el colorido y el vibrante ritmo de su apabullante cultura.\ Todas las posibilidades de clima, existentes en el departamento prestan marco propicio y determinante a la plurietnia y a la biodiversidad que lo enriquecen, a los que se liga la existencia de una gastronomía y una artesanía igualmente ricas y variadas.\ La cocina payanesa, con aporte de españoles, indios y negros, ofrece autenticas exquiciteces gastronómicas, fáciles de encontrar a la vuelta de cualquier esquina.\ Las letras, las artes plásticas, la música, y en general, cualquier manifestación elevada de cultura, han marcado significativamente la vida de Popayán y en los últimos años, un nuevo impulso parece sacudir cierto leve letargo que se percibió algún tiempo.\ La reciente reapertura del Teatro Municipal Guillermo Valencia magnificamente reconstruido, amplía estas posibilidades. Encuentros latinoamericanos de poesía, festividades de teatro, seminarios de arte colonial iberoamericano, el festival de música religiosa con más de tres décadas de existencia ininterrumpida, complementan un apretado calendario de conciertos, encuentros corales, exposiciones, con que la ciudad culta reivindica este título que bien mereció en el pasado.

*(Director Museo Negret)