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SUFRÍ Y GOCÉ POR EL ÉXITO DE MI HIJO, EL GOLEADOR

Se vistió con su mejor traje, la alegría no le cabía en la amplia sonrisa, y el buen estado de ánimo la hicieron hasta bailar. Así empezó el día Carmen Hinestroza Klínger, madre de Víctor Bonilla jugador del Deportivo Cali, el domingo anterior.

23 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Ella, desde muy temprano, se preparó para recibir a los amigos, familiares y vecinos que llegaron a su humilde vivienda del barrio Nayita donde los tragos, las felicitaciones, los recuerdos de la infancia de quien hoy es el máximo goleador del fútbol colombiano no faltaron en la charla.

Doña Carmen dijo que antes del partido buscó la compañía de los vecinos más cercanos, pues por ningún motivo quería ver el partido en el que el Cali jugaba con el Once Caldas, en Manizales, y el cual representaría la consagración del equipo en el que milita su hijo.

No faltó la polémica y las apuestas en las que, lógicamente, con mucho optimismo ella señalaba que no se llegaría a la necesidad de un tercer encuentro para definir el campeonato y que el Cali de su hijo tenía para rato.

Ella, a diferencia de la madre de Freddy Rincón, sí ve todos los partidos de su hijo, le hace fuerza y por supuesto, enciende varias velas para rogar por un buen resultado.

Así ocurrió a la hora del encuentro cuando los nervios estuvieron acompañados de rezos, plegarias y alabanzas al Creador para que permitiera que el equipo de su hijo fuera el campeón. Se acabó el partido y para la familia de Víctor Bonilla todo fue alegría, la bandera del Deportivo Cali se confundió entre los abrazos, mientras más vecinos llegaban a su humilde hogar.

Cuando golpean a mi hijo en los partidos, sufro mucho. En el partido final por ejemplo, yo sabía que Víctor no estaba bien; pero se entregó con verraquera , dice doña Carmen que ahora espera ansiosa el cumplimiento de la promesa de su hijo, cual es, comprarle una casita.

Víctor Bonilla, en esta ciudad, fue y será recibido como un héroe y hasta con caravana incluida, pues en medio de tantas cosas negativas que este año deja a Buenaventura, el triunfo del jugador nacido en Tumaco pero criado en esta ciudad, marca la pauta para la celebración.

Es que ver a Bonilla en la cancha es comprobar que nuestros hijos también han triunfado. El es uno más y nos da gusto tenerlo por aquí , fue la frase que prepararon muchos para expresársela al goleador del fútbol colombiano en 1998, quien con 37 goles obtuvo el botín de oro y su futuro, seguramente, estará en Portugal o en Inglaterra.