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UN MILLÓN DE CALEÑOS APRETARON LA CABALGATA

No hubo espacio para trotar o galopar. A paso lento y casi apretujados por una Cali desbordada, más de siete mil ejemplares con sus chalanes y amazonas se tomaron más de cuatro horas para recorrer los 17 kilómetros, que esta vez fueron de sur a norte.

26 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Ayer no solo se rompió el récord de asistencia, sino que los 4.000 gallardetes dispuestos por Corfecali para oficializar a los participantes se quedaron más que cortos. Por eso, y como otras veces, hubo mucho más de un jinete que no pagó los 30 mil pesos de inscripción.

Los esfuerzos por controlar la cabalgata y más medio millón de caleños, tampoco alcanzaron. A medida que el desfile avanzaba desde la Plaza de Toros por la avenida Roosevelt y luego por la calle 5a. el paso a los ejemplares y sus jinetes se les iba cerrando.

La cabalgata mostró desde equinos de paso fino hasta muleros o ejemplares dignos de una carretilla. Y en ese mismo sentido se vio la moda: del cuero impecable se pasó al poncho con el escudo del Deportivo Cali.

Cuatro helicópteros realizaban patrullajes. En uno de ellos el jefe de urgencias del Hospital Universitario, Laureano Quintero, estaba presto para guiar a las ambulancias en caso de emergencia, sobretodo a las que procedían de los otros municipios.

Para las autoridades, el nuevo sentido del recorrido pasó la prueba. No presentamos congestión para salir y llegar al HUV y eso es una buena medida para las emergencias , dijo Quintero.

Pero no pudo ser lo mismo en algunos puntos críticos, casi los mismos de cuando se ha hecho en sentido contrario.

Como broma, más de un jinete se echaba la bendición para cruzar por los puentes de Santa Librada, donde muchos les lanzaban, especialmente, agua.

Había gente por todas partes. Una tarima para 30 personas en La Ermita no resistió el peso de 50 y se desplomó causando un gran susto. Hubo dos lesionados, pero sin mayor gravedad.

Eso después le pasan a uno una cuenta y con qué se va a pagar médico ahora , dijo un señor con raspones en el codo, que no se dejó atender.

Entre tanto caballo que se quedó con las ganas de trotar o galopar y de jinetes frustrados por no poder mostrar los progresos de su ejemplar, el número de caballos lesionados fue bajo.

La Fundación Fauna reportó en sus cuatro puntos de control 25 ejemplares lesionados, más por la imprudencia del público que arrojaba vidrios y latas a la vía que por desmanes de os caballistas, según lo explicó Ulises Gómez, veterinario de la entidad.

El alcalde Ricardo Cobo, rodeado de escoltas, no le vio inconveniente al recorrido.

Pero el enredo de los jinetes y caballos con los espectadores se convirtió en un dolor de cabeza que los 3.500 hombres dispuestos por la Policía no alcanzaron a detener.

Fabio Upegui, director de la cabalgata, se declaró satisfecho por la participación de los jinetes, como del público, porque en medio de tanta gente se puso en alto la alegría de esta ciudad .

Los chalanes, niños entre cinco y 14 años, abrieron la senda. Hubo aplausos para ellos. A las amazonas también les fue bien. Del agua no se salvó ni el Alcalde, aunque él se aguantó y dijo que no lo tomó a mal.

El primer sorbo tuvo sus enredos en las Avenidas Colombia, Cuarta y Sexta, como siempre, pero los caleños se volcaron a las calles a una jornada, con sus reparos, pero que congrega y emociona.