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LA ECOLOGÍA REINA EN VENADILLO

Venadillo se lució. Ese fue el comentario general entre propios y extraños, quienes el pasado fin de semana llegaron a esta población del norte del Tolima, en busca del tradicional jolgorio de fin de año.

31 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Y lo encontraron. Reinas, buena comida, orquestas y la calidez de la gente, que se esmeró por hacerlos sentir como en casa. El motivo: la celebración del Festival de la Avena y el Tercer Reinado Departamental de la Ecología, el cual contó con la presencia de varias candidatas de diferentes municipios.

Fueron ellas, Adriana Marcela Rincón, Señorita Ibagué; Arelis Gómez González, Señorita Espinal; Diana Carolina Ñungo, Señorita Piedras; Juliet Tapiero Murillo, Señorita Venadillo.

Cada una de las beldades se esmeró en sus presentaciones, tanto en La Casa de La Cultura, como en los tablados populares, donde sus comitivas regalaron los mejores aplausos y vivas por sus respectivas candidatas.

El alcalde de la localidad, Manolo Jaramillo, quien fue el creador de estas festividades, aprovechó la oportunidad para echar la casa por la ventana antes de dejar la administración municipal, haciendo que Venadillo entero gozara sus fiestas.

Año nuevo, vida nueva El Festival de la Avena es sólo una de las obras que el alcalde de Venadillo quiso entregarle a los pobladores de este municipio, antes de dejar el cargo.

Según, en plena pascua firmó un contrato para la compra de un lote, en el cual se construirán las viviendas de un grupo de mujeres cabezas de familia, que durante mucho tiempo lucharon para que su sueño fuera realidad. La entrega será en año nuevo.

Pero también el alcalde trabajó duro en los últimos meses con el fin de dejar electrificadas algunas veredas que nunca habían tenido este servicio como es el caso de Vile, Palmarrosa. En Junín entregará la plata para el alcantarillado; en La Sierrita el acueducto y la dotación y construcción del puesto de salud.

Pero quizás lo más importante será la entrega de 150 cocinas ,unidad sanitarias y albercas con lavaderos a familias de escasos recursos que lo máximo que aspiraban a obtener era un balón o una muñeca para sus hijos.