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ELECTROLIMA: QUIÉN RESPONDE

La intervención de la Elecrificadora del Tolima por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos al parecer no tiene vuelta de hoja. Es tal la crisis por la que atraviesa esta entidad, que la única alternativa que le queda es la de la intervención.

02 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Que esa crisis ha sido el producto de protuberantes fallas administrativas a lo largo de su existencia, nadie lo pone en duda. Lo verdaderamente significativo en esta crucial etapa que vive la Electrificadora del Tolima, es que no se pase por alto un juicio de responsabilidades sobre aquellos dirigentes de la región que de una u otra manera han incidido en esa crisis. Y de qué manera.

Ciertamente a través de toda su historia en el manejo de los destinos de esta empresa ha primado más la politiquería. Para nadie es un secreto que los políticos siempre han mirado a Electrolima, como un fortín burocrático. Salvo contadas excepciones, que se pueden contar con los dedos de la mano, allí han llegado gerentes con perfil técnico, de resto han sido gerentes de bolsillo.

Para no ir tan lejos, recordamos a uno de los últimos gerentes, por cierto de ingrata recordación, donde la gestión más importante que hizo a los pocos meses de asumir el cargo fue el de solicitar aumento de su salario. Con el agravante que su profesión de veterinario lo hacía incompetente para el puesto. Ese gerente aparte de tener el aval de un conocido dirigente político, recibió el respaldo irrestricto de los gremios económicos del Tolima. Este ejemplo es sólo la punta del iceberg de cómo ha sido tratada esta empresa, patrimonio de los tolimenses.