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JUSTICIA A DICTADORES:

11 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

La decisión del ministro del Interior de la Gran Bretaña, Jack Straw, de autorizar el trámite de la solicitud de extradición del ex dictador Augusto Pinochet formulada por España, ha puesto en evidencia la seriedad de la situación en que se encuentra el hombre que hasta hace poco, aun en su retiro, gozaba de un poder casi absoluto en Chile. Su detención en Londres ya no es un episodio pasajero, como pudo pensar él mismo cuando fue sorprendido el 16 de octubre por la notificación de arresto de Scotland Yard.

Lo que le espera a Pinochet, en el mejor de los casos, es un largo proceso ante los tribunales británicos, que comenzará formalmente hoy con su primera presentación ante un juez. Su suerte sigue siendo incierta, pero la balanza de la Justicia parece inclinarse cada día más en su contra. Y al mismo tiempo, comienza a cundir el ejemplo del juez español que dio origen a su detención.

Otros dictadores, antiguos o recientes, ya están sintiendo pasos de animal grande : Suharto, el de Indonesia, fue llamado anteayer por la Fiscalía de su país a responder por varias acusaciones de corrupción y abuso de poder; el haitiano Jean Claude Duvalier acaba de ser acusado ante un juez en Francia, donde reside, por crímenes contra la humanidad; y el argentino Jorge Videla es reclamado por un juez suizo, que le libró orden de captura por un caso de secuestro y asesinato de un ciudadano suizo. Y dada la lección de Londres, no sería raro que ellos y otros más también terminen en el banquillo.

%% \ Mediación y conciliación: La creación de las llamadas Unidades de Mediación y Conciliación, destinadas a buscar y garantizar la convivencia pacífica en los diversos sectores de la capital, fue recibida con especial satisfacción, por cuanto se trata con ellas de integrar, en la correspondiente sede de un equipo de trabajadores sociales, sicólogos y sociólogos, que junto con mediadores seleccionados, intervendrán en la solución de las diferencias vecinales en el correspondiente sector.

Se trata de una especie de arreglos amigables, sin necesidad de recurrir a la esfera policial o judicial, como existe en la generalidad de los países, dentro de un sistema especial de jueces de paz. Aparte de que a partir de estas Unidades de Conciliación se contribuye a descongestionar notoriamente otros despachos de carácter judicial no pocas veces distraídos y ocupados por problemas menores, que por medio del nuevo procedimiento podrán ser conciliados.

El día martes se abrió la sede de la Unidad correspondiente a Ciudad Bolívar, y en el curso de estos días se abrirán las de las localidades de San Cristóbal, Puente Aranda, Engativá, Santa Fe y Suba. A partir de enero se abrirán las correspondientes al resto de las localidades capitalinas.