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GASOLINA LIBRE, UN ARMA DE DOBLE FILO

En menos de una semana el Gobierno se propone dejar en libertad el precio de los combustibles. Esto quiere decir que por primera vez en la historia el precio de la gasolina corriente no se determinaría por una resolución oficial sino mediante las fuerzas del mercado.

13 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

El Ministerio de Minas y Ecopetrol, con la asesoría de la firma Booz Allen, dan los últimos retoques a las medidas que permitirán que cualquier particular compita con la empresa estatal en la comercialización de los combustibles.

La coyuntura no puede ser mejor, pues por primera vez en mucho tiempo el precio que se paga por la gasolina en los mercados internacionales es ligeramente menor al precio que le llega a Ecopetrol por un galón vendido en Colombia.

Esa circunstancia permitiría que, en términos generales, para un importador de combustibles o para cualquiera de las tres principales multinacionales de los combustibles que dominan el negocio de la distribución mayorista en Colombia (Texaco, Mobil y Esso) les sea rentable traer su propia gasolina refinada y competir en precio con Ecopetrol, hasta ahora amo y señor absoluto del mercado.

Básicamente faltan por definir dos puntos para proceder a la liberación.

El primero de ellos es la tarifa que cobrará Ecopetrol por el uso del poliducto que va desde Pozos Colorados (Santa Marta) hasta la refinería de Barrancabermeja.

Esta es la principal vía de internación de los derivados del petróleo y tradicionalmente ha sido de uso de la empresa estatal para traer la gasolina que importa diariamente.

De los 130.000 barriles de gasolina que consume el país cada día, Ecopetrol tiene capacidad para abastecer por sus propias plantas 100.000 barriles. El volumen restante proviene de importaciones que generalmente se hacen de Venezuela, Argentina o refinerías de países del Caribe.

La determinación de una tarifa en el poliducto no ha sido fácil porque se puede convertir en el elemento que decidirá si las intenciones que se buscan con la liberación resultan exitosas o frustrantes.

Otra carta final que esta sobre la mesa en el proceso de la liberación de los precios es la de una franja.

Hay quienes, como Juan Fernando Henao, el presidente de Fendipetróleo (el gremio de los distribuidores minoristas de gasolina) consideran que se debe fijar una especie de banda con un techo y un piso sobre el cual fluctúe el precio al usuario final.

Esta opinión se sustenta en el hecho de que un brusco salto en el precio internacional podría provocar un alza poco gradual en los precios finales.

La idea de Henao, y que esta aún dentro del abanico de opciones de las autoridades petroleras, es repetir el esquema de banda que se emplea con la tasa de cambio y que al igual que lo hace el Banco de la república cuando el dólar se dispara, exista un agente oficial que pueda intervenir temporalmente para evitar sobresaltos inesperados.

En este caso, sin embargo, se configuraría una especie de libertad vigilada de los precios, lo cual podría no ser bien visto por los importadores.

Y quiénes se interesarían por competirle a Ecopetrol? Diferentes analistas de la industria coinciden en que muchas refinerías ubicadas en el Caribe o en las Antillas y que trabajan a media capacidad serían las primeras en lanzarse a conquistar un mercado cautivo que se acabaría de abrir en un país suramericano.

Igual sucedería con nuestros vecinos, los venezolanos. La estatal Pdvsa o alguna de sus filiales podría interesarse en ingresar ya que sus plantas tienen capacidad para refinar hasta un millón de barriles por día.

Pero más allá de estas consideraciones, se han levantado voces que consideran que la liberación puede ser contraproducente en el mediano plazo.

El senador Hugo Serrano Gómez encabeza el movimiento de quienes piensan que en unos meses el precio de la gasolina a nivel internacional puede pegar un brinco de tal magnitud que puede afectar los bolsillos de los propietarios de vehículos.

Serrano se basa en una proyección elaborada por la vicepresidencia de Comercio Exterior de Ecopetrol, en donde se calcula que para mayo del próximo año el precio del barril de la gasolina que se estaría importando a Colombia subiría a 19.25 dólares (ver gráfico) En la actualidad, según esa proyección de precios es de 14,64 dólares.

Dentro de cinco meses habría un aumento superior al 25 por ciento en el precio del galón de gasolina corriente , advierte el parlamentario.

A su turno, el ministro de Minas, Luis Carlos Valenzuela, ha asegurado en diferentes escenarios públicos que los precios se mantendrán bajo un buen tiempo y que lo importante es que a la gasolina se le quite ese carácter de indexador que tiene en la economía y que hace que la inflación se dispare.

En dos años se busca que la gente se acostumbre a que el precio de la gasolina no constituya base de nada. Se quiere romper el proceso de indexación que hoy en día tiene , agregó el ministro.