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APROVECHEMOS LAS VACACIONES

Es plausible, por todos los aspectos, que se haya querido dar un viraje en los planes de vacaciones para realizarlos en mayor contacto directo con la naturaleza, mediante caminatas y movilizaciones conjuntas, con adecuadas variaciones climáticas. Sin duda no pocos prefieren las vacaciones de pleno reposo, pero quienes se hallan en condiciones físicas de hacerlo debieran pensar en esta clase de recreaciones naturales, sin que por ello se excluyan los sitios tradicionales.

13 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Ciertamente no hay lugares comparables con la Sierra Nevada del Cocuy, la Guajira y el Tayrona; el Cerro de las Tres Viejas en Cundinamarca; Puracé y Tierradentro, la Alta Guajira y la Serranía de Macuira; la Ciudad Perdida, la Ensenada de Utría, las cascadas de Sueva y el Cabo de la Vela para no hablar de otros lugares no menos atractivos que justifican en gran manera la aventura de unas cuantas caminatas, con todas las orientaciones y previsiones aconsejables por los expertos en el ramo.

Se debe tener presente, con todo, que planes de esta clase requieren especificaciones y precauciones muy claras de seguridad, para que las caminatas no resulten convertidas en duros trances.

* * * Para aquellos que no puedan salir de sus ciudades también podemos recomendarles el convertir las vacaciones en algo de descanso y también en una cuota de cultura. Ya el país tiene numerosos museos, espléndidas exposiciones y bibliotecas a la altura de las mejores de América Latina. Dedicar el tiempo o parte de él a darse un baño de cultura es saludable, aconsejable y benéfico para el futuro.

En la juventud comienzan a despertarse la curiosidad y el interés por aquellos temas que poseen contenidos culturales, ya sean científicos, artísticos o literarios. La temporada de vacaciones es propicia para ir formando a los niños y los jóvenes. con el adecuado aprovechamiento de los lugares que ofrecen a la vez distracción y conocimientos.

En Bogotá, por ejemplo, tenemos museos como el Nacional y el de Arte Moderno para mencionar sólo dos ejemplos, que contienen excelentes muestras de arte y arqueología. Visitar estos lugares, inclusive varias veces, es una experiencia grata, estimulante y al mismo tiempo aleccionadora. Ver esas muestras con cuidado, estudiarlas, leer los plegables que generalmente se reparten en todos estos sitios, son actividades que van sentando los pilares culturales de una juventud más interesada en todo aquello que vale la pena conocer.

Está bien el divertirse, practicar el deporte y seguir la máxima de mente sana en cuerpo sano. Pero a la vez, a la mente hay que educarla, adiestrarla, abrirla a campos diferentes de aquellos que pueden resultar atractivos aunque sean triviales y sin profundidad. Estamos seguros de que muchos colombianos no conocen los museos de su ciudad. A los jóvenes parece importarles poco este campo de la actividad nacional. Les toca a los padres y a los mayores impulsar a las personas de corta edad para que visiten los lugares donde la cultura está concentrada en sus diversas facetas.

Unas buenas vacaciones, aprovechadas en forma equitativa y proporcionada, crean en las nuevas generaciones panoramas y medios de vida que primeramente las alejan del vicio y les dan una base intelectual sumamente necesaria en estos tiempos de materialismo y profusión de peligros, que comienzan siendo un juego y terminan por ser un crimen.