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SACERDOTES CASADOS AL PÚLPITO

En el reposo de sus 66 años, con esposa y tres hijos, Hugo Aceros quiere de nuevo ejercer como sacerdote, pero sin renunciar a su vida de casado.

14 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Aceros es el presidente de la Asociación Nacional de Sacerdotes Casados a la que pertenecen 75 religiosos retirados. Ellos quieren que el Papa los autorice a oficiar como lo hacían antes.

Hace 32 años, en medio del torbellino que sacudía a la Iglesia Católica, Aceros, párroco de Riofrío (Bolívar), dejó su sotana. La imagen de un viejo sacerdote conocido suyo que terminaba sus días en un ancianato en Barranquilla abandonado y enfermo, lo doblegó. (Ver recuadro).

El no es el único que ha colgado sus hábitos. Monseñor Carlos Mario Alzate, encargado de Diálogo Ecuménico de la Conferencia Episcopal Colombiana, revela que entre el 1968 y 1970 renunció casi el 35 por ciento de los sacerdotes en el mundo.

En Colombia, en la actualidad el 25 por ciento renuncia al poco tiempo de ordenarse y el 80 por ciento cuando está en formación, señala monseñor Alzate. La mayoría lo hace porque han tomado el camino equivocado, diferencias con sus superiores, porque no se sienten capaces de seguir en celibato o porque se enamoran, agrega.

Hasta hace unos años los sacerdotes que se retiraban eran tratados como proscritos y tenían prohibido contraer nupcias en el mismo sitio donde habían ejercido, ahora la Iglesia los ayuda para que se adapten a su nueva vida.

Monseñor Alzate sostiene que en el futuro la Iglesia los podría aceptar de nuevo porque son dos carismas distintos: el carisma de la consagración a Dios y el carisma del celibato. Puede ser que se den juntos, pero puede que no .

Polémica por el celibato La semana pasada en Medellín, los sacerdotes casados del país se reunieron para definir quién los representará el año entrante en el encuentro de unos 92.000 sacerdotes de todo el mundo que, al igual que ellos, buscan la dispensa papal para volver a los púlpitos.

Su objetivo primordial es que se les permita a los sacerdotes elegir o no el celibato, sin renunciar a los hábitos.

Si el Papa nos vuelve a llamar, nosotros entramos de nuevo a trabajar, lógicamente dentro de unas condiciones nuevas, porque ya tenemos mujer e hijos , señala Aceros.

Otro sacerdote retirado que prefirió que se reservara su identidad opina que esta es una aspiración válida porque en su concepto no existen impedimentos teológicos.

Reconoce el beneficio que podrían reportar a la Iglesia estos sacerdotes si se les vincula como consejeros familiares e incluso en la celebración, porque para predicar nada tiene que ver con que el hombre esté o no casado .

Otra cosa piensa monseñor Alberto Giraldo, presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana. Para él, el celibato es una opción que se debe pensar antes y no después de ordenarse.

A ninguno se le ha pedido que renuncie a su condición de varón; por otro lado, se ve muy bien que en medio de una descomposición como la que se vive en este momento haya quien pueda mostrar este valor del celibato , dice.

Se supone que ha habido un tiempo de reflexión y de búsqueda y por eso la decisión de volver al ministerio no es como que todos piden y todos vuelven , concluye.

Una decisión difícil Hugo Aceros pensó ocho meses si dejaba o no su sotana. Un 31 de diciembre reunió a los miembros del consejo parroquial de Riofrío para entregarles la parroquia. Cogió su ropa y partió hacia Bucaramanga, donde comenzó su vida de laico y se enamoró.

Los feligreses entendieron su opción. Reacción bien distinta se produjo en la Legión de María, a la que pertenecía, y en su familia. El obispo Héctor Rueda me dijo: bueno, qué es lo que usted quiere? .

La respuesta fue tajante: No quiero hacer ningún mal, quiero casarme e irme . Y así fue, se marchó a Carmen de Bolívar después de que el propio Rueda lo casó.

Mi padre se dio cuenta rapidito. Al año de estar yo en Bucaramanga me llamó y me dijo: No entiendo lo que está haciendo, pero antes que obispo usted tuvo papá. Cuente conmigo .

Fotos MEDELLIN fue sede del encuentro de los sacerdotes casados que, con el apoyo de sus familias quieren volver a los púlpitos.

Javier Agudelo/ EL TIEMPO HACE 23 años Ciro Rozo pasó de padre religioso a padre de familia, cuando su amor por Magdalena lo llevó a dejar el sacerdocio.

Foto Hernando Flórez MARIO MORENO no siente remordimiento por colgar la sotana pero quiere volver a ella.

Javier Agudelo/EL TIEMPO