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MÉXICO BATALLA POR MANTENER LA DISCIPLINA FISCAL

El principal objetivo del presidente Ernesto Zedillo es terminar su mandato en el 2000 sin que surja una crisis económica. Pero la caída en los precios del crudo, el alza en las tasas de interés, un Congreso combativo y varios errores económicos comienzan a presionar a México a abandonar su disciplinada política fiscal.

14 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Zedillo declaró la semana pasada que no permitirá que el déficit presupuestario supere el 1,25% del Producto Interno Bruto (PIB) en 1999, y dijo que una política fiscal sana es lo mejor que puede usar México para mantener el crecimiento y el nivel de empleo. Según sus asistentes, también es un factor clave para evitar el tipo de golpe económico que a menudo se presenta cuando los líderes mexicanos terminan su mandato, algo que ha sucedido en los últimos 30 años.

No será fácil. A corto plazo, el gobierno tiene hasta el martes para aprobar el presupuesto de 1999 sin precipitar una crisis constitucional. El Congreso ya se había molestado por los grandes aumentos en los impuestos y los recortes de gastos en el plan presupuestario de Zedillo, y eso fue antes de que el gobierno volviera a reducir sus cálculos de ingresos como consecuencia de la caída en los precios del crudo.

Pero este problema es secundario frente al desafío a largo plazo que encara el gobierno: cómo dejar de depender de los ingresos petroleros sin alterar el frágil consenso político a favor de una política fiscal responsable y sin aplastar la recuperación económica del país.

A menos que salgamos de esta posición estructuralmente precaria, podríamos acabar en el mismo tipo de situación que en 1994 , dice un funcionario. En diciembre de 1994, México devaluó el peso porque no podía cumplir con sus obligaciones de deuda a corto plazo.

La razón detrás de la idea de mantener el déficit a un 1,25% del PIB, agrega este funcionario, es asegurar que la deuda del gobierno pueda financiarse.

Antes de la devaluación de 1994, el gobierno mexicano había logrado reducir su dependencia de los ingresos de la estatal petrolera Petróleos Mexicanos (Pemex), mediante la modernización de su sistema tributario y una serie de medidas para reducir la evasión de impuestos. Pero la crisis, que provocó una contracción del 16% en el PIB de México en un sólo trimestre, puso fin a esa tendencia. La evasión tributaria se disparó a medida que decenas de miles de trabajadores fueron despedidos y se vieron obligados a aceptar trabajos informales en los que no pagan impuestos.

Desde entonces el gobierno se ha encontrado en un dilema. En 1994, el precio del crudo era de US$20 por barril y los ingresos petroleros representaban un 27% de los ingresos del gobierno. En el tercer trimestre de 1998, el precio fue de US$7,50 por barril, y un 32% de los ingresos del gobierno provinieron del petróleo. El resultado de todo esto es que los ingresos del gobierno en 1998 serán los menores de los últimos 18 años y parece que bajarán todavía más en 1999.

La respuesta del gobierno ha sido una reducción sistemática del gasto público en 1998. Su plan era luego introducir un amplio paquete de reformas fiscales junto con el presupuesto de 1999, que intentaría resolver el problema de la dependencia del petróleo al retirar, entre otras cosas, exenciones de impuestos sobre la venta de ciertos productos. Actualmente, sólo el 45% de los productos que se venden en México están sujetos al impuesto sobre la venta.

Pero el Congreso, controlado por la oposición por primera vez en 68 años, alegó que la mayoría de los mexicanos no podían pagar los impuestos adicionales sobre alimentos básicos, medicamentos, textos escolares y otros artículos. En su lugar, el gobierno propuso el presupuesto más austero de los últimos 20 años. El plan presupuestario intenta evitar cualquier aumento en el gasto real e incrementar los ingresos mediante un recargo del 15% en todas las facturas telefónicas, aumentos de impuestos para los mexicanos acaudalados y menos exenciones para las grandes empresas.

La propuesta, que también incluye un alza del 15% en los precios de combustible y la eliminación de subsidios sobre el precio de las tortillas, suscitó olas de protesta por parte de la oposición y gran parte del sector privado. El pueblo mexicano ya estaba alcanzando el punto de desesperación incluso antes de estas últimas imposiciones , afirmó Porfirio Muñoz Ledo, un líder del Partido de la Revolución Democrática (PRD), de centroizquierda. Preferiría ver un déficit más alto .

La comunidad empresarial no quiere un déficit más alto, pero tampoco quiere pagar más impuestos. Un buen ejemplo es el recargo propuesto sobre las llamadas telefónicas. Una docena de compañías de telecomunicaciones, cuyos dueños incluyen a los 10 hombres más ricos de México, han presionado contra el impuesto, que se espera recaude unos US$1.100 millones en 1999, sobre la base de que disminuirá el consumo y obstaculizará los planes para convertir al teléfono en un producto más accesible. También han presionado al gobierno a suspender sus planes de reducir las exenciones sobre los impuestos empresariales.

Todo esto ocurrió antes del 4 de diciembre, cuando el gobierno redujo sus estimados presupuestarios para el precio del crudo de US$11 a entre US$9 y US$10 por barril. Esto le resta entre un 1% y un 2% en ingresos al presupuesto de US$102.000 millones.

Marcelo Ebrard, un congresista sin afiliación partidista, dice que debido a la combinación de la caída en los precios del crudo, las alzas en las tasas de interés impuestas para reforzar la estabilidad de la divisa, y los costos iniciales de financiar un polémico rescate bancario que a la larga podría costarle US$60.000 millones a los contribuyentes, será difícil llegar a un acuerdo responsable para el déficit. Los números no cuadran en el actual ambiente político, dice Ebrard. Estamos jugando con fuego .

Estamos en una posición delicada y en un nuevo terreno ante el control del Congreso por parte de la oposición , dice el funcionario citado anteriormente. Pero también estamos apostando a que la democracia funcionará en el mejor interés de México .