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CORONEL A JUICIO POR ASESINATO

Después de casi siete años de investigaciones, la justicia está a punto de producir lo que sería la primera condena contra uno de los autores intelectuales del asesinato del corresponsal de EL TIEMPO en Arauca, Néstor Henry Rojas Monje.

15 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Miembros de la Fiscalía capturaron el pasado 12 de diciembre en el aeropuerto Eldorado de Bogotá al coronel retirado del Ejército Nacional, Diógenes Castellanos, que tenía en su contra una orden de detención como presunto autor intelectual del crimen del periodista, ocurrido el 28 de diciembre de 1991 en la ciudad de Arauca, (Arauca).

El oficial en retiro había sido llamado a juicio en agosto de este año, acusado de ser responsable del homicidio, pero se encontraba prófugo de la justicia desde esa fecha.

El 27 de mayo de 1997, los encargados de conducir el proceso contra el coronel Castellanos se abstuvieron de llamarlo a juicio.

Sin embargo, la decisión judicial fue apelada y en un fallo de segunda instancia los fiscales delegados ante el Tribunal Nacional, en agosto último, tomaron la determinación de dictarle resolución de acusación.

Ayer fue trasladado por el personal de la Fiscalía General de la Nación a Cúcuta (Norte de Santander), donde fue puesto a órdenes de los jueces regionales que llevan el expediente en su contra.

Dentro del proceso ya fue condenado Wilson Eduardo Daza Rozo, quien aceptó ante los jueces ser el autor material del asesinato del Rojas Monje.

Igualmente fue condenado el soldado José Alberto Cristiano Riaño como coautor del crimen.

A la investigación han sido vinculadas varias personalidades de Arauca, desde ex alcaldes hasta políticos.

El crimen La vida de Henry Rojas Monje fue segada un sábado a las 6:40 de la tarde, delante de su esposa y sus hijos. Wilson Daza Rozo lo atacó cuando llegaba a casa, después de visitar a unos familiares.

El homicida le descargó la provisión de su arma y lo alcanzó con tres disparos, cuando el corresponsal de EL TIEMPO parqueaba su carro, un campero descapotado de placas venezolanas, frente a su residencia, en el céntrico sector de la Avenida Olaya Herrera.

Hilda Rivera, esposa del periodista, y su hijo Henry, recién descendían del carro cuando se produjo el atentado.

Sus otros hijos, Patricia y Claudia Johana, observaban desde la puerta de la casa, donde frecuentemente aguardaban la llegada de su padre.

Cuando sonaron los primeros disparos, Rojas alcanzó a poner el carro en reversa e intentó eludir el ataque, pero luego de ser alcanzado por las balas, perdió el control y se desvaneció sobre la silla.

El vehículo inició una rápida marcha hacia atrás y fue a estrellarse contra un muro. La esposa y las hijas del periodista corrieron con desespero tras el automotor y, luego de sacar al herido, consiguieron ayuda para llevarlo al Hospital San Vicente, donde murió tres horas después.

Captura en 36 horas Daza Rozo huyó corriendo y cuando pasaba frente al consulado de Venezuela se despojó de su camisa negra y envolvió en ella el arma homicida, un revólver 38 largo Smith & Wesson. Seis personas le vieron el rostro y con base en sus descripciones, la Policía elaboró un retrato hablado que posteriormente produjo su detención.

36 horas después del crimen, miembros de la Policía y el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) lo capturaron en el aeropuerto Santiago Pérez Quiroz de Arauca, cuando se disponía a abordar un avión con destino a la ciudad de Saravena (Arauca).

En poder de Daza Rozo, que perteneció a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), se encontró el Smith & Wesson 38 largo, que fue utilizado en el asesinato de Rojas Monje.

El arma tenía signos de pólvora que indicaban que había sido disparada pocas horas antes, según los reportes de las autoridades.