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LAS MULTINACIONALES SALEN DE COMPRAS

La creación de megaempresas se ha convertido en la tendencia de moda en el escenario internacional.

03 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Las compañías no se conforman con su tamaño actual y ante la creciente competencia generada por la globalización de la economía, cada vez ganan más espacio en el mundo de los negocios las palabras alianzas , fusiones y acuerdos .

Para muchas empresas internacionales, la dura competencia de los últimos meses a causa de la crisis financiera se ha convertido en uno de los argumentos de presión para forzar la creación de grupos sólidos que estén preparados para enfrentar los retos del próximo milenio.

Y para no quedarse a medio camino las compañías están buscando entre la competencia socios estratégicos que les ayude a pasar el chaparrón y los catapulte hacia el nuevo siglo.

En sólo un par de semanas han nacido cinco megaempresas , fruto de fusiones y absorciones, que están llamadas a convertirse en protagonistas de la economía mundial en el segundo milenio.

Se trata de la Aventis, la compañía que surgió de la fusión entre el grupo Hoechst y Rhone Poulenc; la nueva compañía que saldrá de la unión de Exxon y Mobil; el gigante informático surgido de los acuerdos entre American On Line y Netscape, la creación de Totalfina y la compra de Yardley por parte de Wella son algunos de los principales ejemplos.

Este movimiento internacional ha generado un verdadero contagio que ya llegó a nuestro país y que está generando negocios de grandes proporciones.

Un caso reciente es la compra anunciada por la multinacional italiana Parmalat, de un paquete mayoritario de acciones en la firma colombiana Proleche; así como el fortalecimiento de Ladrillera Santafe a través de una compra por parte de un grupo de accionistas nacionales y extranjeros.

En el área de productos comestibles también surgió hace un par de meses la Comercializadora Nacional, que surgió de la fusión de Fritolay, la compañía de pasabocas de la multinacional PepsiCo, con Savoy Brands, una de las empresas del grupo Polar de Venezuela.

La Comercializadora maneja en el país la distribución de los productos de Fritolay, que hace un par de años compró a la firma paisa Cronch, así como también de los productos de Industrias Grancolombia, de propiedad de Savoy Brands.

Las ofertas de adquisición pública se han multiplicado en las últimas semanas en la escena económica internacional, en todos los sectores y países industrializados, convulsionando los mercados con sus cifras gigantescas, pero dejando en la inquietud a los más afectados: los trabajadores.

Esta fiebre por lograr la concentración, juzgada necesaria para la conquista de porciones importantes del mercado en el mundo, representan a menudo una bendición para los accionistas, que ganan una prima sustancial respecto a la última cotización (20 por ciento en promedio, de acuerdo a los cálculos de 1997).

En cambio, tienen un costo social doloroso, en particular en los países donde la lucha contra el desempleo es una prioridad.

Un cálculo bastante conservador estima que a nivel mundial, las fusiones y adquisiciones que se adelantan en este año dejarán sin trabajo a más de 100.000 empleados de las multinacionales comprometidas.

Pero el costo social de estas reestructuraciones no es nada despreciable: Exxon - Mobil será una fusión que suprimirá 9.000 empleos aproximadamente.

Boeing, que se fusionó el año pasado con McDonnell-Douglas, terminó por acabar con unos 48.000 puestos de trabajo y se estima que Aventis, la firma que surge producto de la unión de Rhone-Poulenc y Hoechst, eliminará cerca de 10.000.

Un estudio de JP Morgan ha demostrado que el valor de las fusiones y adquisiciones se elevaba a finales de octubre a cerca de 2.000 millardos de dólares, con un alza del 25 por ciento respecto a las selladas en 1997 y seis veces más que en 1993.

Esas cifras no tienen en cuenta las fusiones anunciadas en los últimos días: la más espectacular en el sector petrolero afecta a Exxon que, al comprar a Mobil por 77 millardos de dólares, acaba de reconstituir en gran parte el imperio petróleo del multimillonario estadounidense John Rockefeller, que fue desmembrado en 1911.

Las dos compañías tienen operación en Colombia. En el caso de Exxon, la operación comenzó en 1949 con la comercialización de combustibles, y a partir de 1959 inició operaciones Esso Colombiana, que se dedica a la exploración y explotación de petróleo, así como a la venta de combustibles.

Mobil de Colombia, por su parte apareció en el escenario nacional en 1955 y cuenta en la actualidad con cerca de 500 empleados para su operación.

El Deutsche Bank acaba de comprar al estadounidense Bankers Trust; la compañía petrolera francesa Total adquirió a la belga Petrofina; el grupo farmacéutico Rhone-Poulenc ha decidido casarse con el alemán Hoechst, que ya había adquirido hace varios años a las farmacéuticas Marion Roussel-Uclaf.

La lista no está cerrada. Cada día los rumores de fusión y adquisición inflama los mercados financieros. Por ejemplo, se habla de uniones entre Synthelabo y Sanofi de Francia así como de la firma de telecomunicaciones Alcatel con el británico GEC.

Fusiones petroleras En un contexto de precios del crudo muy bajos, los gigantes petroleros están obligados a unirse para reforzar su capacidad de financiación y realizar exploraciones que cada vez resultan más técnicas y por lo tanto costosas.

La industria petrolera mundial vivió una jornada histórica hace un par de días en la que se ha diseñado el nuevo mapa de un sector. La ola de fusiones petroleras que arrasa en Estados Unidos llegó a Europa con la confirmación de la compra de la compañía belga Petrofina por la francesa Total, que escala así a la sexta mundial.

La entidad resultante sigue aún muy lejos de las superpotencias del sector (Exxon, Shell, BP), pero gana un peso considerable en la escena continental. El escenario está cambiando notablemente y puede resultar peligroso quedarse al margen de esta reorganización del sector. Totalfina será la empresa resultante de la integración de Total y Petrofina.

Las discusiones habían comenzado durante el Mundial de Fútbol, una fecha en la que el anuncio de la compra de Amoco por BP revolucionó el sector petrolero.

La belga Petrofina, una compañía de mediano tamaño era un objetivo deseable para las empresas con ansias de crecer en Europa. Elf-Aquitaine tanteó el terreno, pero al final ha sido la también francesa Total la que, de forma sorpresiva, ha impuesto su oferta.

Desde el punto de vista industrial, las dos compañías parecen bastante complementarias, geográfica y sectorialmente. Total, hasta hoy octava petrolera mundial, es potente en la exploración y extracción de crudo y las especialidades químicas (en particular las pinturas).

Petrofina, pese a su menor tamaño, tiene una capacidad de refinación similar a la de Total y un importante polo petroquímico. Sin embargo, por primera vez una fusión de esta envergadura casi no producirá efectos sobre el empleo.

En el caso de la fusión de Exxon y Mobil, se trata de una transacción que tiene un costo aproximado a los 80.000 millones de dólares.

Esta alianza, que depende todavía de la autorización de las autoridades de Estados Unidos, comprende el pago de 1,32 acciones de Mobil por cada título de Exxon. Con la valoración acordada, que supone un sobreprecio del 32 por ciento respecto a la cotización de Mobil el pasado 24 de noviembre.

La nueva compañía, que nacerá con el nombre de Exxon-Mobil, será la más grande del mundo en reservas de petróleo y en ventas, y quedará presidida por Lee Raymond, actual presidente y director general de Exxon. Lucio Noto, actual presidente de Mobil, se quedará con la vicepresidencia.

Fusiones farmacéuticas Esta semana también nació una nueva compañía francoalemana: Aventis, producto de la fusión de Hoechst y Rhne-Poulenc.

Será la segunda compañía del mundo del sector farmacéutico, tras la estadounidense Merck & Co., y la primera en protección de cultivos, por encima de la suiza Novartis.

Se estima que Aventis tendrá una facturación de unos 20.000 millones de d3lares, una utilidad operativa de unos 3.800 millones de dólares y 95.000 empleados. Tendrá su sede en Estrasburgo y estará regida por el derecho francés.

El acuerdo es la primera fase de un acercamiento en dos etapas, que concluirá con la fusión total de las dos compañías, una vez que se hayan segregado las filiales químicas. Al precio actual, la fusión estaría valorada en unos 18.000 millones de dólares.

Ambas empresas prevén que la primera etapa esté cerrada a mediados de 1999, y la segunda, en dos o tres años. Tras la primera fase, las dos sociedades seguirán cotizando de forma independiente como Aventis Hoechst y Aventis Rhne-Poulenc.

Los analistas consideran que el recorte de empleados será similar al que produjo la fusión en 1996 de las suizas Ciba y Sandoz, para crear Novartis, que fue de un 10 por ciento de la planta de personal.

Sin embargo, podría ser inferior por la fuerte oposición que es posible que reciban de los sindicatos en Francia y Alemania.

Algunos analistas consideran que la alianza puede resultar un matrimonio entre un cojo y un tuerto. Critican que Aventis no dispone de ningún fármaco estrella. El líder de Hoechst Cardizem tuvo unas ventas de 880 millones de dólares en 1997, y el del RP Lovenox, de 500 millones de dólares.

Tanto Merck como Eli Lilly y Pfizer tienen productos con ventas superiores a los 2.000 millones de dólares. Además, las dos empresas tienen una presencia débil en E.U., donde Aventis sería la compañía farmacéutica número 11, con un 3 por ciento de cuota de mercado.

Fusiones automotrices Hace pocos meses, Daimler-Benz Mercedes constituyó con Chrysler el tercer grupo automovilístico mundial, mientras que los petroleros BP y Amoco se fusionaban.

Así mismo, Hyundai cerró la compra del 51 por ciento de Kia y Asia Motors por 1,18 billones de wons. Hyundai Motors, la compañía matriz del grupo surcoreano pagará el 40 por ciento, 471.000 millones de wons.

Las filiales de industria pesada, construcción y desarrollo, hierro y acero y servicios financieros se harán cargo del 60 por ciento restante.

Las autoridades para la libre competencia de Corea del Sur consideran que el hecho de que la compra se lleve a cabo a través de estas cuatro filiales no vulnera el compromiso adquirido por Hyundai de hacerse cargo de la deuda de Kia. El fabricante automovilístico surcoreano ha llegado a un acuerdo con el Gobierno para asumir 6,39 billones de wons del total de la deuda de Kia y de su filial Asia Motors.

Hyundai firmó el contrato oficial haciendo públicas además, por primera vez, las cuentas. Pagará 841.500 millones de wons por el 51 por ciento de Kia y 336.600 millones de wons por el mismo porcentaje de su filial Asia Motors.

Fusiones informáticas Las personas que navegan por Internet tal vez no noten cambios sustanciales a raíz de la compra de Netscape Communications Corp. por parte de America Online Inc. (AOL). Sin embargo, el acuerdo podría significar un cambio drástico en el mundo de la informática.

Desde que se conocieron las primeras noticias acerca de las negociaciones durante el pasado fin de semana, los analistas especularon sobre los efectos que podría tener la transacción.

Para empezar, con el control de AOL sobre el navegador de Netscape, el producto podría recuperar parte de la cuota de mercado que había perdido desde 1996, cuando Microsoft Corp. decidió incluir su navegador Internet Explorer de forma gratuita en el sistema operativo Windows.

Pero por encima de todo, la compra de Netscape podría acabar con el dominio de Microsoft en el mercado de sistemas operativos. De hecho, la participación de Sun Microsystems Inc. podría convertirse finalmente en la carta de triunfo, ya que con su licencia sobre el mercado de software de Netscape, tendría la posibilidad de ampliar la distribución de su lenguaje de programación Java.

Java permite escribir aplicaciones que pueden utilizarse en cualquier sistema operativo. Esta posibilidad aterra a Microsoft, que teme que el monopolio de Windows se tambalee.

Netscape es uno de los canales de distribución de Java más importantes. Los analistas señalan que la combinación Navigator-Java podría representar una plataforma informática alternativa.

Fusiones cosméticas El fabricante alemán de productos capilares, cosméticos y perfumes Wella anunció hace una semana la compra de la firma de perfumes británica Yardley.

Wella comprará también, a través de su filial especializada en perfumes Cosmopolitan Cosmetics, las actividades de productos para el baño de Yardley, que tendrá los derechos de la marca británica en todo el mundo excepto en Norteamérica y Sudáfrica. Wella factura 36 millones de marcos.

Los efectos Grandes cambios se avecinan en las operaciones que desarrollan en el país las multinacionales que en este momento viven la danza de las fusiones .

Aunque hasta el momento ya existen experiencias sobre los efectos de estas fusiones, nunca como ahora este tipo de negocios había tenido tal dinámica.

Entre las consecuencias inmediatas de estas fusiones, se prevé un recorte importante en los puestos de trabajo, ya que la unión de esfuerzos implica a su vez disminución de personal.

De procesos recientes de fusión, con efectos en Colombia, se recuerda el caso de Novartis, que surgió de la fusión de Ciba Geigy y Sandoz. Esta unión provocó la salida de al menos 200 personas, así como el cierre de la operación de Sandoz en el país.

Esto hace previsible que las fusiones de Esso y Mobil y de Hoechst y Rhone Poulenc generen a su vez recortes en las plantas de personal.

La alemana Hoechst ingresó al país en 1955 y ya había vivido un recorte de personal tras su fusión con Marion Russell hace un par de años y con Schering, para crear Agrevo.

Rhone Poulenc, por su parte, hace presencia en el mercado colombiano desde 1991 y tiene 135 empleados.

En este momento se tejen otras fusiones como la de Parmalat en Colombia, que comprará a Proleche. Parmalat entró al mercado nacional en 1994 y cuenta con cerca de 500 empleados. Proleche, por su parte, lleva 55 años en el mercado nacional.

Recientemente Parmalat anunció la toma de control del 51 por ciento de Clesay en esto momento está interesada en Puleva, propietaria a su vez del 25 por ciento de Clesa. Parmalat ha manifestado también que el mantenimiento del actual equipo de gestión de Clesa es temporal y que su objetivo es controlar la gestión.