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CAMBIO DE RUMBO QUE ROMPE 60 DÍAS DE DUDAS

La decisión del gobierno de dejar anclado en la historia el tema del Batallón Cazadores y proceder a iniciar el diálogo con las Farc, a partir del siete de enero próximo, fue bien recibido en los círculos políticos al considerarse que por fin habrá un cambio de rumbo en un proceso de acercamiento que tenía todas las características de complicarse en los últimos días.

16 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

En medios del Congreso Nacional se interpretó este nuevo paso del gobierno como un acto más de generosidad del Ejecutivo con un grupo que se ha mostrado reticente a conversar y que ha tratado por todos los medios posibles de demostrar su poderío y de proyectar ante el mundo la imagen de que se trata de una medición de fuerzas y de una confrontación entre dos ejércitos con un potencial bélico similar.

No dejó de causar sorpresa el anunciado retiro de los soldados desarmados que permanecían en la zona del despeje, por cuanto voceros del mismo gobierno, comenzando por el ministro de Defensa, Rodrigo Lloreda Caicedo, habían reiterado que la aceptación de una pretensión de esa índole era riesgosa, por cuanto lo más probable es que una vez hecha esta concesión, los guerrilleros podrían continuar con otra exigencia dentro de una cadena sin fin que podría ir desgastando innecesariamente el proceso.

Sin embargo, politólogos consultados ayer sostuvieron que después de realizado el despeje de cinco municipios, la persistencia de mantener al Batallón Cazadores se estaba convirtiendo en una especie de pretexto por parte del gobierno para hacer tambalear el proceso.

Ahora, con la instalación de la mesa de negociación por parte de Pastrana y Tirofijo, se le da al proceso un respiro y se abre un haz de esperanza en la opinión pública, pese a que no se logró lo más anhelado por la sociedad civil: una tregua durante las festividades navideñas.

En todo caso es posible que se reduzca el fragor de la guerra en estos días de fin de año, pues después de los gestos de buena voluntad del gobierno, sería por lo menos insensato por parte de las Farc enrarecer la apertura del diálogo con asaltos a poblaciones y emboscadas que les restarían imagen ante la comunidad internacional que aguarda expectante el desarrollo de las primeras conversaciones.

Por lo pronto, es de esperar que no se presenten más dilaciones, pues el propio comisionado para la paz aclaró que puntos como el del canje de soldados retenidos por guerrilleros presos, no es una condición para iniciar las conversaciones. Este es un punto delicado debido a que las normas legales impiden que se conceda el indulto por la comisión de delitos atroces, en algunos de los cuales se hallan comprometidos guerrilleros que están tras las rejas.