Archivo

VIDA COMO MERCANCÍA

Estamos enfrentados a fuerzas económicas y políticas que están luchando por el predominio de los recursos genéticos y que ejercerán el mayor poder sobre la economía mundial. Muchas de las prácticas que hasta hace poco nos eran familiares sobre la sexualidad, reproducción, nacimiento y paternidad podrían ser parcialmente abandonadas, y las más queridas ideas sobre libertad, igualdad y democracia tendrán que ser redefinidas. Si se sale con la suya la economía de Smith, la visión de libre albedrío y de progreso , además de nuestro sentido de lo propio y de la sociedad, se verán para siempre depurados en aras del dios lucro. El siglo de la biotecnología está por construir una nueva sociedad como ya lo hizo la concepción burguesa en 1293 en Florencia, que abrió las puertas al Renacimiento y que barrió con la Europa medieval hace más de 600 años.

20 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Con el poder del método científico que nos legó Galileo, la genética comienza a reorganizarnos la vida sin conocer el genoma, ni humano ni de ninguna otra especie, pero con el entusiasmo que da el hacer plata y dominar el planeta. Las nuevas biotecnologías ya están reconstruyendo un amplio espectro de la economía mundial en campos como agricultura, tecnología forestal, biomedicina, minería, empaques, materiales de construcción, farmacopea, alimentos y bebidas. Poco importa la sobrevivencia del planeta o la libertad. Los grandes cambios se realizan cuando las fuerzas sociales y las nuevas tecnologías se juntan para crear una matriz-multiplicadora que construya una nueva armazón para una nueva era económica. Es eso precisamente lo que está sucediendo en medio del más ignorante y entusiasmante romanticismo científico de que se tenga historia. La nueva era, que se colocó en el extremo del péndulo de la revolución burguesa de hace 600 años, posee los siguientes dispositivos técnicos con los cuales crear el nuevo entramado: 1) Las destrezas suficientes para aislar, identificar y recombinar genes sin consideración alguna por las rutas evolutivas que hicieron posible la construcción de precisamente esos mensajes genéticos en habitáculos antiguos y para nada humanos, pero que le dieron coherencia al genoma de cada especie (incluyendo la nuestra) como un todo. Con la gracia del niño que juega con armas sin conocimiento y sin la amorosa atención de sus padres, el nuevo tecnólogo (aunque no científico) de la genética, con la técnica del ADN recombinante y otras tecnologías que le pone a su alcance la compañía de biotecnología, localiza, manipula y explota las fuentes y recursos genéticos.

2) La adjudicación de patentes en genes, líneas celulares, tejidos genéticamente trasteados de un lugar a otro y con ingeniería-genética trastocados, órganos y organismos, así como procesos utilizados para alterarlos, está dando al mercado el incentivo comercial para explotar los nuevos recursos.

3) La globalización del comercio (conviene anotar que los desplazamientos, en el Medioevo, se consideraban reprobables) que está haciendo posible la venta al por mayor de la biodiversidad de la biosfera, concibiéndolo en Wall Street como un nuevo génesis artificial que reemplazaría el esquema que la síntesis evolutiva con su antigua y sabia dialéctica nos ha legado. La nueva industria de la vida globalizada está ya dando un poder sin precedentes sobre los recursos biológicos. Las investigaciones en la agricultura y en la medicina se han consolidado bajo la amplia protección de las compañías de la vida, surgiendo como un enorme mercado biotecnológico. Estas tendencias del mercado técnico ya recibieron la bendición de los grandes pontífices del capitalismo (con índices económicos de baja inflación y alto crecimiento), Reagan y ahora Clinton.

4) El mapeo de miles de genes del genoma humano, que lo único bueno que ha dado en E.U. es trabajo altamente calificado en destrezas genéticas para impresionar a los políticos, pero nada en sabiduría sobre el cómo funcionan los genes en las poblaciones para recrear las rutas de la dialéctica histórica por las que han transitado. Nadie pone en duda que en rastreo genético y en la construcción de chips de ADN, terapia de genes autosomales y en el prospectar huevos y espermas humanos, células embrionales y demás avances espectaculares se está pavimentando la ciega alteración de las especies y al mismo tiempo el nacimiento de una civilización eugenésica orientada por el comercio y los índices económicos.

5) Un nuevo y desordenado tropel, como el que tuvimos en la sociedad de Lineo de Londres el año pasado, de investigaciones científicas sobre las bases genéticas del comportamiento y de la nueva sociobiología que pueden dar pie para el estudio transcultural que haga aceptar sin chistar las nuevas biotecnologías.

6) En el siglo de la biotecnología, el computador está participando con las comunicaciones y con el medio organizacional que pueda rápidamente manejar la información genética indispensable. En todo el mundo, los investigadores están utilizando los programas matemáticos y estadísticos para descifrar, almacenar, caracterizar, catalogar la nueva anatomía molecular de la información genética, dando lugar a un nuevo banco industrial de capital genético para uso exclusivamente de las multinacionales. El cuento de la gran oferta generosa de la Monsanto no se lo cree nadie (vea El dominio de la Monsanto en alimentos , The Guardián, 21 de diciembre de 1997 y 4 de enero de 1998).

7) El más dulce matrimonio entre el jefe de la Microsoft, Bill Gates, y la tecnología genética ya anunció la nueva cópula. Gates dijo: esta es la era de la información y la información de la genética es la más importante que debemos descifrar y cambiar. Se trata solo de cómo hacerlo, no de si debemos hacerlo .

8) Lo último, aunque me parece lo más peligroso, involucra el ataque a la ciudad amurallada del darwinismo. Con un argumento fariseo, típicamente del mundo de los negocios: lo que es bueno para la General Motors es bueno para el país . En pocas palabras ... si es bueno para la economía global, es bueno para la naturaleza .

Instituto Biodiversidad, Bogotá.