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LO QUE LAS MADRES NECESITAN SABER

46. Por qué algunas enfermedades y malformaciones en el feto no son detectadas durante el embarazo, ni siquiera con la ayuda de las ecografías que se realizan en el tercer trimestre?

18 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Aunque la ecografía es el método más preciso para verificar el estado de salud del feto, existen varios factores que influyen para que no se pueda realizar un diagnóstico preciso. En primer lugar, la imagen que es reconstruida a través de las ondas de ultrasonido, puede estar deformada debido a la acumulación de tejido adiposo o a la retención de agua en el abdomen de la progenitora. La obesidad o la inflamación de los tejidos hace que estas ondas no sean capaces de detallar la anatomía del bebé y deteriora la calidad de las imágenes que se forman en la pantalla, manifiesta al médico radiólogo Juan Guillermo Villegas. Otras veces lo que sucede es que el feto es muy grande y esto dificulta examinar cada órgano con lujo de detalles.

Del mismo modo, debe existir suficiente líquido amniótico en el útero porque, fuera de servir de amortiguador para los órganos del bebé, esta sustancia se encarga de transmitir el sonido el equipo ecográfico a velocidades uniformes. En consecuencia, si no hay una buena cantidad de líquido amniótico, las ondas se pierden en el trayecto. Por esa razón también se le pide a la futura madre que tenga la vejiga llena durante el examen, ya que la abundancia de fluidos ofrece una imagen más clara en la pantalla, comenta el médico gineco-obstetra Ricardo Rincón. Por otra parte, la posición del feto muchas veces impide observar los miembros y estructuras que están contra la pared posterior del útero o la placenta. El problema es que no siempre el médico que efectúa la prueba cuenta con el tiempo ni la paciencia que se necesitan para esperar a que el bebé cambie de postura y proceder a hacer un estudio más completo del ser en formación.

Esto sin contar que existen malformaciones que se manifiestan de forma muy discreta y, por tanto, se requiere de mucha agudeza visual y experiencia por parte del especialista para poder evidenciar el trastorno oportunamente. Por lo general, los problemas congénitos que no se detectan son aquellos que conciernen al corazón, las extremidades y el rostro, debido a que son las zonas más difíciles de explorar. A pesar de que la mayoría de anomalías son fácilmente visibles, existen defectos (como paladar hendido, enanismo, fallas renales o el número de dedos de las extremidades) que son complicados de descubrir , indica el gineco-obstetra Rincón.

Una de las principales razones que puede obstaculizar dicha investigación es la calidad de las ecografías obstétricas. Vale aclarar que estas pruebas requieren de tiempo, personal capacitado y equipos especializados. Una buena exploración que incluya un análisis prenatal riguroso demora entre media y una hora para poder obtener buenas imágenes. Igualmente se debe utilizar un equipo que esté dotado de una alta resolución de imagen, un potente zoom, una sonda bidimensional y que, además, permita graduar la intensidad de las ondas de ultrasonido de acuerdo con las características particulares de cada paciente. Ya en la parte de la interpretación es conveniente que tanto el gineco-obstetra, como el radiólogo que realiza la ecografía trabajen en equipo para que los informes no sean confusos, sino claros y precisos. No se trata simplemente de obtener buenas imágenes, también hay que saberlas interpretar, concluye el radiólogo Villegas.

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