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EX ALCALDE SIN MEMORIA

A raíz de mi columna de la semana pasada titulada Transmilenio: nuevos buses, pero, con más policías! , el Alcalde de Bogotá me hizo llegar una breve carta personal, que no obstante divulgo por considerar que encierra una queja válida y aún no satisfecha por parte del Gobierno central. Dice así:

18 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Diciembre 11 de 1998 Estimado Roberto, Le agradezco mucho su nota sobre transmilenio, la necesidad de tener más policía, y un Alcalde más cercano.

Es muy importante que presionemos al Gobierno Nacional para que aumente el pie de fuerza de la Policía de Bogotá. Dentro del programa que el Presidente Pastrana presentó como candidato para Bogotá, se incluía el compromiso prioritario de duplicar la Policía de la ciudad. Nosotros pedimos un incremento siquiera de mil agentes. Le hemos dicho a la Policía que pagaríamos por los edificios para la capacitación de esos policías, y haríamos los esfuerzos financieros del caso para apoyar las inversiones necesarias para ese aumento. Aunque por supuesto no lo referente a salarios, o la operación posterior.

En el presupuesto de 1999, aumentamos los recursos destinados al Fondo de Seguridad y Vigilancia, en su mayoría destinados a apoyar a la Policía, de $ 29.900 millones, en 1998, a $ 49.400 millones en 1999.

De nuevo, muchas gracias, Enrique Peñalosa Londoño .

* * * La Policía al mando del General Argemiro Serna hace lo que puede. Lo que ocurre es que en épocas prenavideñas como las que vivimos, el asalto a mano armada, el raponazo y todas las formas delincuenciales de obtener plata por medio de la coacción física, se acentúan en forma notable. Y entonces es obvio que en una ciudad con siete millones de habitantes, la presencia de esa Policía resulta escasa, aunque repito ésta haga lo que puede.

Sí. Lo importante es pedirle al jefe del Estado que cumpla sus promesas. Si se comprometió públicamente, como candidato, a duplicar el pie de fuerza de la Capital, ello implicaría que el año entrante deberían haber diez mil nuevos agentes.

El Gobierno Distrital es más cauto y menos pretensioso. Inicialmente pide un incremento siquiera de cuatro mil agentes, cuyos adiestramiento y capacitación estarían a cargo del propio Distrito. Y auncuando en el presupuesto del 99 se contempla un aumento en los recursos destinado al Fondo de Seguridad y Vigilancia, es claro que muchos de los problemas cotidianos de los capitalinos no podrán resolverse sin el apoyo de la Nación. Muchísimo menos los llamados megaproyectos, como el Metro. Pero mientras llega ese momento y el día está lejano, en el que Bogotá haya resuelto su problema de transporte, es evidente que resulta importante ensanchar las vías para facilitar una mayor movilización de los automóviles en las mismas.

Por ejemplo: después de los puentes de la calle 26, casi hasta llegar al puente de la 26 con carrera 30, se decidió eliminar el separador central, permitiendo así un mejor explayamiento automotor. Sinembargo el flujo de carros vuelve a amontonarse, para quienes se dirigen hacia el aeropuerto por la avenida de en medio (arteria de gran congestión), en el semáforo que permite tomar un desvío a la izquierda, hacia la Feria Exposición. Después de dicho semáforo, qué conveniente sería eliminar otra vez el separador central, lo cual facilitaría un espacio más amplio para la movilización de autos.

Los conductores en Bogotá se quejan mucho de que las señales de tránsito son limitantes que no permiten hacer cruces o inclusive la famosa U para devolverse, como sí lo facilita la US1 en Miami, que no es una autopista aunque bordea todos los Estados Unidos. Tales limitaciones se acrecientan en la medida en que la gente especialmente en el norte ya no tiene dónde parquear, por culpa de los controvertidos bolardos . Y aunque estoy completamente de acuerdo con el Alcalde en el sentido de recuperar los andenes a como dé lugar, es obvio que si de lo que se trata es que los bogotanos utilicen cada vez menos el carro y caminen más, necesariamente hay que ofrecerles garantías mínimas de seguridad. Sobre todo pensando en el rescate del Centro.

Para lo cual una cosa es clara: diez mil policías no dan a basto para reprimir el crimen callejero y además controlar el tráfico. El Presidente Pastrana, que fue Alcalde de esta capital, debe saberlo mejor que nadie. Por consiguiente, lo único que le pedimos es que no se olvide de sus compromisos locales. Si ofreció duplicar el pie de fuerza policial, que lo haga, así sea gradualmente. Entre otras razones, para comenzar a justificar en la práctica la cascada de impuestos que literalmente nos ha endosado.

Pues este es el único país del mundo en donde cada Gobierno aumenta más la carga tributaria en forma insólita y además agresiva, sin que ello se traduzca en retribuciones materiales y físicas. Como tener más policía por ejemplo, en una ciudad insegura pero que el Alcalde con la estrecha ayuda del Comandante de la Policía Metropolitana aspira a convertir, explicablemente, en eso: una metrópoli en la que el peatón pueda volver a transitar...

Claro, sin que lo atraquen o lo maten