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LOS DIÁLOGOS BIEN, Y LA PAZ...

Pensar con el deseo es fácil y agradable. Hacerse ilusiones. Mirar el porvenir a través de un prisma color de rosa. Pero en política todo eso no cuenta. La realpolitik de que hablaba Bismarck es lo único que sirve de base a las decisiones y construye la plataforma del futuro.

18 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Después del forcejeo en verdad tenue porque ha existido clara asimetría entre las posturas del Estado y de la subversión, el primero ha cedido en todo y la segunda ha hecho valer su arrogancia desmedida. Muy bien. Se entregaron cinco municipios donde hoy impera la autoridad de la guerrilla. Noventa y ocho mil colombianos obedecen a Tirofijo y sus adláteres. Las autoridades concurren a donde se les cita a recibir órdenes. El mono Jojoy le anuncia al país en espacios de televisión del Estado que ya se quisieran quienes lo defienden los próximos bombardeos de pueblos, asaltos y acciones que habrán de enturbiar la época navideña, con soberbio desdén por la tímida propuesta de cese de fuegos que se formuló.

Los diálogos comenzarán el 7 de enero. Veamos sobre bases objetivas los heraldos de paz y de guerra que preceden a esas conversaciones empleamos el término usado por la subversión, que no es el de negociaciones para deducir si al final se hallará el objetivo ansiosamente perseguido por Estado y sociedad, o una prolongación interminable de la contienda absurda que nos desangra y retarda dramáticamente del vertiginoso desfile de la historia.

El pasado. Desde el Frente Nacional se han venido intentando aproximaciones a la paz. Todo se ha probado. Amnistías, indultos, diálogos. Las antiguas autodefensas campesinas ocultaron las armas, se refugiaron en enclaves montañosos de difícil acceso e iniciaron el culebrero camino de la guerra revolucionaria prolongada, hasta desembocar, convertidas en Farc y luego de repetidos procesos de paz, en el momento actual.

Política y estrategia. Lenin y, singularmente, Mao Tse-tung, pese a que el primero es el mentor intelectual de la insurgencia colombiana exceptuado el Epl, han inspirado su teoría revolucionaria y la estrategia para realizarla. Utilizar las negociaciones de paz como etapas para avanzar en la lucha armada ha sido constante histórica de las negociaciones frustradas. Habrá ocurrido un cambio de conducta en las jefaturas subversivas, que han mantenido el poder como objetivo y que se creen en camino de alcanzarlo? Dudoso pero no descartable.

Conducta actual. Fieles a un derrotero jalonado por el inicio de cada cuatrienio presidencial, las Farc tocaron oberturas de paz al candidato que resultaría presidente electo. Este, en acto audaz y elocuente demostración de su voluntad de paz, se entrevistó con la dirigencia guerrillera. Allí se aceptó el despeje incondicional, pero la lucha subversiva prosiguió con fiereza y tuvo su eclosión en Mitú. Siguieron los prepotentes anuncios del mono Jojoy . Ahora exigen dar permanencia al canje de prisioneros , lo que denota intención de proseguir la guerra. Si no, para qué hacer permanente esta figura? Aspecto internacional. Es ostensible el esfuerzo de las Farc por obtener un nivel igualitario con el Estado que combaten. La toma de Mitú pretendió establecer dominio territorial, paso decisivo en la obtención de status de beligerancia. Solo que la recuperación del poblado por el Ejército con demoledor apoyo aéreo frustró el intento, y convirtió el éxito inicial en tremenda derrota, inexplicablemente silenciada por los medios informativos. El episodio se reeditó en Miraflores con parecidos efectos letales para la insurgencia.

Por parte del Estado: un esfuerzo titánico para abrir conversaciones de paz, cediendo en cuanto pudiese ofrecer pretextos para no iniciarlas. Se está llenando el Gobierno de razón ante lo que pudiese venir? Es bien probable, si se considera la brillante política exterior que ha ganado sustanciales apoyos de Estados Unidos, México y Gran Bretaña, entre otros. Si esta gestión prosigue con redoblado empeño y la alianza narcotráfico-guerrilla acaba por demostrarse, se podrá llegar a la internacionalización que, unida a las presiones internas de una opinión hastiada de sangre pero que es preciso movilizar en rechazo a la violencia subversiva, podría llevar a la dirigencia rebelde al arreglo que hoy se muestra tan displicente en concertar. En otras palabras, los indicios adversos se pueden balancear con habilidad e inteligencia en el manejo de estos dos recursos, en forma de propiciar una auténtica negociación de paz.