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LA TRANSFORMACIÓN CONTINENTAL DE LOS EJÉRCITOS

La Tercera Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas se inscribe dentro del proceso de cambios estructurales que se está desarrollando en las Fuerzas Militares de la mayoría de los países del Continente. Estos cambios han sido precipitados por una serie de circunstancias que tienen que ver con las transformaciones de la geopolítica global y también en la seguridad regional. En efecto, después de la caída del muro de Berlín que marcó el colapso del sistema socialista a nivel mundial, la lucha por la hegemonía entre los dos principales bloques de poder liderados por Estados Unidos y la ex Unión Soviética dejó de condicionar la visión de la seguridad de la mayoría de los países del globo.

01 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Al mismo tiempo, el agotamiento de los proyectos de lucha armada insurgente en América Latina, que fueron durante mucho tiempo considerados como los escenarios locales de la confrontación geopolítica global, acarreó una suerte de crisis en la misión de las Fuerzas Militares que le asignaba al combate al enemigo interno la más alta prioridad. Esta situación ha coincidido con el casi simultáneo retorno de muchos países a la democracia, luego de prolongados períodos de dictaduras militares. Al mismo tiempo, Estados Unidos, ejerciendo su papel de exclusiva fuerza hegemónica a nivel mundial, está impulsando la reconversión de los ejércitos de la región con el fin de disponerlos como fuerzas más efectivas para atender las nuevas prioridades de la seguridad regional. Entre ellas se cuentan el combate al narcotráfico, al terrorismo, el cuidado del medio ambiente, las migraciones ilegales y la garantía del respeto a los derechos humanos.

La base de las transformaciones de las Fuerzas Militares en el Continente está en que la estructura, la doctrina, la composición y el tamaño requeridos para cumplir su antigua misión no son los adecuados para llevar a cabo sus nuevos papeles y afrontar los nuevos retos de la seguridad regional. El ritmo y el alcance de los procesos de transformación que se están desarrollando en distintos países están marcados por las propias circunstancias nacionales, pues aún cuando existen muchos factores regionales comunes, cada país tiene su propia historia y el peso que en ella han tenido sus propias Fuerzas Militares ha sido muy distinta. El caso colombiano, por ejemplo, es muy singular, pues es el único país del continente que está afrontando una grave amenaza insurgente que obliga a sus Fuerzas Militares a concentrar buena parte de su esfuerzo en este empeño. Pero, simultáneamente, debe empezar a dar pasos hacia su transformación en una fuerza capaz de asumir los nuevos retos de la seguridad democrática. Tiene dos agendas y dos retos distintos y ahí radica la singularidad de su situación.

Es de anotar que este proceso no es un camino de rosas, puesto que entre los civiles y los militares del Continente, en unos países más que en otros, sigue existiendo una gran influencia de las viejas visiones de la seguridad y, además, son muchos los intereses económicos, políticos y hasta gremiales que interfieren el proceso de cambio. Reuniones como la de Cartagena sirven, precisamente, para hacer más fluidos y menos traumáticos los procesos de transformación de las fuerzas militares de los países del continente.