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GRACIAS, MUCHACHOS:

01 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

En un país tan necesitado de buenas noticias como Colombia, pocas podían ser mejores que la de la hazaña de los tres compatriotas que militan en el Boca Juniors, equipo de fútbol que se acaba de consagrar nuevo campeón de Argentina. No sólo porque son los primeros colombianos que obtienen una victoria semejante en un país que tiene la categoría de potencia mundial de este deporte, sino porque se convirtieron en verdaderos ídolos de una afición exigente, que algunos consideran celosa y hasta despectiva con los foráneos.

Nuestros jugadores conquistaron el corazón de los argentinos. Y gracias a ellos el fútbol vive hoy el revés de lo que siempre fue la historia de este deporte de multitudes, en especial en nuestro Continente. Los tiempos de Eldorado futbolístico, que disfrutamos en Colombia hace varias décadas gracias a las estrellas del balompié argentino, se reviven ahora en los escenarios deportivos de Buenos Aires y los monstruos no son Adolfo Pedernera y Alfredo Diestéfano sino Oscar Córdoba, Mauricio ( Chicho ) Serna y Jorge Bermúdez.

El deporte une a los pueblos, los hace hablar el mismo idioma, los identifica, los motiva, los distrae y los llena de orgullo y de pasiones positivas. Todo esto y mucho más han logrado con creces los jugadores colombianos en Argentina. Su hazaña compensa la desilusión que causó la actuación de Colombia en el reciente Mundial de Fútbol, y muestra la buena cara del país en el exterior, donde ha sido tan deteriorada nuestra imagen por culpa de otros colombianos que meten los guayos , o se empeñan en la violencia, en lugar de emular la habilidad de los futbolistas para disparar el balón.