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UN AÑO PARA BRILLAR

Mil novecientos noventa y nueve será el año del brillo. Brillo en el maquillaje, en el cabello, en los materiales con que se confecciona la ropa y en los accesorios que se llevan para combinarla. Mejor dicho, un año para brillar de pies a cabeza.

19 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Y en esa carrera loca hacia el resplandor, hombres y mujeres de todas las edades, todos los climas y todos los gustos, encontrarán detalles y elementos que les permitirán ajustar el look brillante a su propio estilo personal.

Precisamente esa es otra de las características de la moda del 99: una defensa a ultranza del estilo personal sea cual sea para que la moda esté dada simplemente por detalles o insinuaciones que cada quien puede usar o desechar según su criterio, sin ser una camisa de fuerza a la que todos los seres humanos deben adaptarse.

El 99 será en materia de moda el año de la libertad, de la creatividad desmedida, del yo sobre el colectivo y de la combinación de colores coordinada o descoordinada, si así se prefiere entre la cabeza, el rostro y la ropa con que se cubre el cuerpo.

Será también un año gris. No por las dificultades económicas que se presagian, sino porque éste será el color imperante en el vestuario. El gris es, como quien dice, el nuevo negro o el café de los años anteriores.

Gris en todas sus gamas y tonalidades, desde el más claro hasta el oscuro, pasando por opacos y llegando a los grises brillantes o con algún toque de brillo que son los favoritos del año que va a comenzar.

Gris en los vestidos para hombres, en los sastres de mujer, en las faldas, las chaquetas elegantes o deportivas, las camisas, los zapatos, las pañoletas, los pantalones e incluso en los accesorios.

Gris combinado con otro gris, con negro, con blanco o con la gama de los rosados, desde el pastel hasta el fucsia. O mejor dicho, gris con su color preferido. Gris con lo que sea, pero gris.

El 99 será también un año del culto al cuerpo. Las personas en el mundo siguen sintonizadas con su preocupación por la apariencia y acuden a cuanto método existe desde la buena alimentación, pasando por el ejercicio y hasta las cirugías por lograr su objetivo de tener y mostrar una nueva figura.

La novedad está en que los hombres de fin de milenio se sintonizan más que nunca con esta onda y empiezan a dejar atrás el temor a consentirse y a emplear ayuditas como la tintura del cabello, el maquillaje y las operaciones hasta hace un tiempo exclusivas del género femenino o de los homosexuales.

Y es que a las puertas del año 2000 las cosas no podían ser diferentes. Total libertad, cero límites, mucha imaginación y un toquecito de brillo y de gris. Bienvenido el 99!