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EUROPA, LISTA PARA UNA BABEL MONETARIA

La divisa común europea ni siquiera existe todavía, pero en el supermercado Leclerc en este suburbio de París, los precios de todos sus productos, desde el queso Camembert hasta taladros, ya están tanto en francos como en euros.

01 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Sin embargo, en el supermercado Albert Heijn de Amsterdam, los precios están sólo en florines, y así estarán hasta fines del año 2001, a pesar de que la unión económica y monetaria de Europa comienza oficialmente el primero de enero de 1999.

No queremos confundir al cliente , dice Hans Gobes, portavoz de la minorista holandesa Royal Ahold NV, empresa matriz de Albert Heijn.

Por qué dos compañías que se encuentran en el mismo negocio y son ambas parte de Eurolandia (nombre con que los economistas se refieren a los 11 países que pronto pasarán a tener una divisa común) hacen las cosas de forma tan diferente? Se trata sólo de una pequeña parte del futuro gran dolor de cabeza europeo. Cuando los líderes europeos explican las razones que justifican la Unión Económica y Monetaria (UEM), invocan elevados objetivos como la restauración de la soberanía monetaria de Europa, y temas prácticos, incluyendo el deseo de simplificar las vidas de las empresas y consumidores europeos. Sobre el tema de la soberanía, muchos economistas esperan que el euro se una al dólar y al yen como una divisa internacional.

No obstante, en cuanto a simplificar todo, el euro deberá pasar por una larga fase de transición que mucha gente considera como una confusión monetaria a gran escala.

Han elegido el método más complicado y engorroso posible para introducir el euro , se queja Remi Vallin, secretario general de Masselin SA, mediana empresa de productos electrónicos de Caen, Francia.

De hecho, durante los tres primeros años, el euro será simultáneamente una moneda oficial y una divisa virtual. A diferencia de las reformas monetarias llevadas a cabo en Brasil, Argentina y otros países, la transición del euro será un asunto prolongado. La UME comienza en sólo 31 días, pero los billetes y monedas en euros no comenzarán a circular hasta el primero de enero de 2002. Mientras tanto, los consumidores podrán hacer pagos con cheques o tarjetas en euros, las empresas podrán presentar sus facturas en la misma divisa y los bolsas reflejarán el precio de las acciones en euros. Pero el euro será simplemente una unidad opcional de valor, mientras que todos los pagos en efectivo todavía se realizarán en marcos, francos y otras divisas nacionales.

Luego viene una segunda fase compleja: incluso después de que los euros hagan su entrada a los bolsillos, las divisas nacionales seguirán todavía en circulación por un período de hasta seis meses, por lo que muchos europeos usarán dos divisas al mismo tiempo.

A menos que esta fase de doble divisa sea acortada, será en julio de 2002 cuando los florines, liras y demás divisas quedarán eliminadas y los euros se convertirán en la única divisa en los 11 países participantes, que se extienden desde Portugal hasta Finlandia.

El euro es un poco como el chorizo; lo estamos introduciendo por rebanadas , dice Klaus-Peter Mller, miembro del directorio de gestión de Commerzbank AG, de Alemania.

Charles de Croisset, presidente del banco francés Crédit Commercial de France, compara la fase de transición con una carretera de un carril por la cual los autos pasan al mismo tiempo en ambas direcciones.

Cuando se decide pasar de manejar del lado izquierdo de la carretera al derecho, no se hace progresivamente , dice El resultado, según de Croisset, podrían ser grandes atascos y accidentes.

Una prolongada fase de transición podría resultar en errores de facturación y de precios, tanto errores genuinos como intentos de explotar la reinante confusión, dicen varios empresarios.

Podría confundir a los consumidores que ven precios en una divisa y pagan en otra, y podría ocasionar grandes esperas en las tiendas si los cajeros tienen que enfrentarse a preguntas como ésta: Qué se puede hacer si un cliente viene y dice: me quedan 10 florines, y quiero que me pague el resto en euros? , dice Friso Coppes, director para asuntos europeos de Royal Ahold.

Espero que no haya muchos clientes que quieran cambiar rápido al euro , dice Jean Peyrelevade, presidente de Crédit Lyonnais.

Aunque el banco francés sacó recientemente un paquete informativo para la prensa a fin de demostrar que está listo para la UEM el primero de enero de 1999, Peyrelevade admite contundentemente que gestionar dos sistemas al mismo tiempo será un lío tremendo .

Existen varias razones que explican el porqué de la introducción del euro por etapas. A diferencia de las reformas monetarias, la UEM supone la eliminación de algunas de las divisas más fiables del mundo, tales como el marco, y un enfoque gradual debería ayudar a amortiguar el golpe, dicen funcionarios europeos. Además, estos creen que un largo período de aprendizaje ayudará a los consumidores a ajustarse al choque que supone darse cuenta de que, por ejemplo, en Italia, una taza de café espresso ya no cuesta 1.500 liras (unos US$0,89), sino unos 90 centavos europeos (tal y como se llama la subdivisión del euro).

Además, existen problemas logísticos: funcionarios europeos dicen que necesitan tres años para imprimir y acuñar los 13.000 millones de billetes y 50.000 millones de monedas que se pondrán en circulación, y que no podrían hacerlo hasta estar seguros de que la UEM comenzaría a tiempo y existiera un acuerdo definitivo sobre los billetes y monedas.

Luego, necesitarán tiempo para distribuir el nuevo dinero. Los franceses dicen que sus 7.600 millones de monedas pesarán tanto como tres torres Eiffel; los holandeses calculan que sus 1.500 millones de monedas que distribuirán requerirán 8.000 viajes con 250 camiones de una tonelada de carga.

Y además, qué van a hacer los ciudadanos de Eurolandia cuyo sustento depende de máquinas operadas con monedas para cambiar de un día para otro los 7,5 millones de máquinas expendedoras, parquímetros y cabinas de peaje?