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CATÁSTROFE EN MELBOURNE

La tercera edición de la Copa Presidente, que terminó el domingo pasado, requiere de un importante análisis. No hacerlo sería casi perder el año como columnista de golf; por eso no me referí a ello en el escrito del martes pasado, necesitaba todo el espacio.

20 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Todos los aficionados pensábamos que lo sucedido el año pasado al equipo estadounidense en la disputa de la Ryder Cup en Valderrama (España), estaba olvidado.

Sorpresa. Cuando se creía que la escuadra norteamericana, capitaneada por el más grande golfista de todos los tiempos, Jack Nicklaus, y conformada por jugadores de sensación, completaría su tercer triunfo en línea en la Copa Presidente, una competición al estilo Ryder entre un equipo de los Estados Unidos contra otro del resto del mundo, excluyendo a los jugadores europeos, los del Norte de América sufrieron en el campo del Royal Melbourne la más catastrófica derrota que haya tenido equipo de golf profesional estadounidense alguno.

El resultado 20 1/2 a 11 1/2 a favor de los internacionales, además de humillante, deja mucho que analizar, sobre todo en la función de equipo, donde los estadounidenses no logran estabilizarse. En esta competencia llegó a estados desastrosos cuando se enfrentaron por parejas. Salir a jugar el último día de competencia los partidos individuales con una desventaja de 10 puntos, donde los internacionales solo requerían de dos de ellos para conseguir la victoria, era ya una debacle para la escuadra de este continente.

Destaquemos por ejemplo que en el equipo internacional nueve de los 12 jugadores obtuvieron un mínimo de 2 1/2 puntos al finalizar la contienda, los norteamericanos solo tuvieron a uno de ellos, Fred Couples, cosa que no había sucedido antes, ni en la Ryder ni en esta copa.

La gran sorpresa de este evento la dio el japonés Shigeki Maruyama, un jugador de 29 años que debutaba en esta copa y logró ganar los cinco partidos que disputó.

Alguien me dijo que estos triunfos se logran en este tipo de competencias porque determinados jugadores juegan contra los más débiles del otro equipo, y que este tal vez había sido el caso de Maruyama. Le respondí que estaba lejos de la realidad, y que Maruyama había estado soberbio, que si acaso le parecía fácil, que en compañía del australiano Craig Parry hubiesen derrotado a la pareja Couples-Woods, y en otro partido en pareja con su paisano Joe Ozaki, hermano del Jumbo , le ganasen a Duval y Mickelson.

Al contrario, podría decir que fue a Maruyama a quien le tocó bailar con la más fea. El no tuvo ni a Norman, ni a Els, ni a Prices, ni a Singh, ni a Elkington como compañeros en sus juegos por parejas, y en su partido individual derrotó fácilmente a John Huston, nadie más ni nadie menos que el jugador que ostenta el récord en el PGA Tour de 28 bajo par para 72 hoyos, logrado este año en el Hawaian Open.

Maruyama dejó en esta Copa Presidente muy en alto el nivel del golf que se juega en el tour japonés y esto nos complace mucho, ya que allí participa con gran éxito nuestra gran figura internacional Eduardo Herrera.

El partido que todos esperábamos y que afortunadamente se dio, fue el de Tiger Woods contra Greg Norman. Antes de hablar sobre él, digamos que las encuestas reflejaron a este encuentro como el que la gente quería ver más, con el 35 por ciento. Luego siguieron Couples contra Norman, 20 por ciento; Tiger contra Els, 16 por ciento, y Couples contra Els, 14 por ciento, lo que deja sentado el gran carisma que tienen estos cuatro brillantes jugadores.

Volviendo a Tiger contra Norman, digamos que fue como lo deseábamos, sensacional, con triunfo del estadounidense en el hoyo 18. Las cifras: Tiger, 6 birdies, 11 pares y 1 bogey y Norman, 6 birdies, 10 pares y 2 bogeys. En algo este triunfo endulzó la derrota de los estadounidenses.

Terminemos diciendo que lo sentimos por el gran Jack y que lo disfrute Peter Thomson, excelente capitán del equipo internacional.

Para mis amables lectores, una Navidad llena de paz y alegría.