Archivo

CÓMO NOS VEN EN MÉXICO

Como colombiano residente en México, me pareció que la reciente visita del Presidente Pastrana fue oportuna y productiva. Fue gratificante ver el interés despertado en los medios empresariales mexicanos con respecto a las posibilidades de intercambio con Colombia. En el desayuno organizado por el Consejo Empresarial Mexicano para Asuntos Internacionales (CEMAI) había fácilmente 300 comensales, menos de la mitad de los cuales eran parte de la delegación de empresarios colombianos que acompañaron al Presidente Pastrana.

21 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

En contraste, los medios de comunicación fueron más bien parcos e insistieron, al hacer sus entrevistas con Pastrana, en los temas del narcotráfico y la guerrilla, por encima de los objetivos de promoción del intercambio comercial que tenía la visita.

En sus intervenciones ante los empresarios congregados por el CEMAI, los Presidentes Pastrana y Zedillo se refirieron a la posibilidad de ampliar el G-3 a G-6 para incluir a la totalidad de los países de la Comunidad Andina de Naciones.

El proyecto Colombia Pastrana hizo énfasis en la meta de su gobierno de duplicar las exportaciones colombianas para el año 2002 y en la invitación a la inversión mexicana para el desarrollo de la infraestructura vial y turística de nuestro país. Zedillo, a su turno, se refirió constantemente a la necesidad de actuar de manera concertada con Venezuela, el tercer socio del G-3, y a la creciente presencia de inversión mexicana en Colombia que compensa el déficit de nuestro país en la balanza comercial con México.

En términos de las cifras, es evidente que el intercambio con Colombia es poco significativo para la economía mexicana. Mientras que México se ha convertido en el octavo país importador del mundo y exporta más de 120 mil millones de dólares anualmente, la mayor parte a Estados Unidos, el intercambio con nuestro país posiblemente llegará en ambos sentidos solamente a poco más de 700 millones de dólares en 1998.

Sin embargo, como insistió la Ministra de Comercio Exterior en sus declaraciones públicas, el potencial de crecimiento de los intercambios es elevado debido a la ubicación estratégica de Colombia en Suramérica y a la posibilidad de aprovechar el tratamiento arancelario preferencial de la Unión Europea con nuestro país, para convertirlo en plataforma de exportación de productos fabricados con inversión mexicana.

Y los empresarios qué A juzgar por la reacción de los empresarios mexicanos con quienes tuve la oportunidad de conversar, las intervenciones de los Presidentes y los Ministros acerca del potencial de crecimiento de los intercambios entre Colombia y México fueron convincentes.

De hecho, son pocos los países hacia los que México exporta que pueden mostrar un ritmo de crecimiento del 80 por ciento del monto comprado en solo 4 años. Tampoco son muchos los que han recibido alrededor de 1.200 millones de dólares en inversión extranjera directa, en ese mismo período, como nuevamente es el caso de Colombia con Cemex, Bimbo, ICA, Mabe, Vitro y otras empresas mexicanas.

Posiblemente la presentación más impactante en el foro fue la realizada por Rodrigo Córdoba, director de Carvajal en México, quien se refirió a la experiencia de crecimiento de la multinacional colombiana y al aprendizaje desarrollado acerca de este medio durante los últimos doce años, mucho tiempo antes de formalizarse la integración económica a través del G-3.

* Profesor visitante del ITAM (México) y asociado de Uniandes.

Visita productiva La visita del Presidente Pastrana y de su comitiva fue oportuna porque le abrió los ojos a los empresarios mexicanos hacia las posibilidades de intercambio con nuestro país, en el marco de los procesos de integración andina y latinoamericana que están en marcha, en un momento en que el tema central para la economía mexicana es el reto de contar con un tratado de libre comercio con la Unión Europea.

Fue productiva porque permitió acercamientos directos entre empresarios que seguramente generarán nuevas inversiones en ambas direcciones y mayor flujo de comercio.

No hay que olvidar que el reloj de la desgravación arancelaria entre México, Colombia y Venezuela ya lleva recorrido la mitad del lapso originalmente contemplado y hoy es susceptible de ser acelerado. Solo falta hacer extensivas las lecciones de estos crecientes intercambios a los muchos empresarios colombianos y mexicanos que aún no los han experimentado directamente. Para ello es indispensable la labor de los gremios empresariales, los organismos de promoción de comercio exterior e inversión extranjera y las universidades.