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EL FUTURO SEGUIRÁ DIFÍCIL

A cinco días de las elecciones, el gobierno de Rafael Caldera sigue revisando los indicadores del país, como consecuencia del inestable precio del petróleo, el principal producto de exportación del país y motor casi solitario de la economía.

02 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Con el convencimiento de que el crudo no superará en 1999 la barrera de los 11.50 dólares por barril -a menos que se produzca un hecho mundial inesperado-, la ministra de Hacienda venezolana, Maritza Izaguirre, ha revaluado el índice de producción de bienes y servicios, señalando que descenderá, en 1998, un uno por ciento, en comparación con el año anterior.

Según indicó, el desplome del petróleo significará un recorte en los ingresos, calculado en 7.000 millones de dólares. El principal efecto se sentirá en la actividad productiva nacional.

Por otro lado, según cálculos de la misma cartera, la inflación para este año se ubicará entre 30 y 32 por ciento.

El año entrante, y pese a cualquier tipo de políticas que implemente la nueva administración, el impulso inflacionario no cederá. La propia ministra Izaguirre anticipa un nivel entre el 25 y 30 por ciento para 1999, lo que confirma que el próximo seguirá siendo un año difícil para la economía venezolana.

El impacto en las relaciones bilaterales con Colombia será inmediato, pues Venezuela es el segundo socio comercial para el país. Este año, el flujo de comercio cerrará con un volumen de 2.000 a 2.200 millones de dólares, casi mil millones de dólares por debajo de lo esperado.

Inversionistas colombianos consultados en Caracas dicen que mantendrán su actitud de espera antes de comprometer más recursos o de reanudar pedidos a clientes que, por efecto de las altas tasas de interés, habían entrado en mora de pagos.