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EL LAUREL DE CERA

De tener que elegir el emblema de la conservación del medio ambiente, muy seguramente el laurel de cera (Myrica pubescens) sería uno de los candidatos más opcionados.

21 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Este arbusto tiene la capacidad de adaptarse a diferentes tipos de suelos, de recuperar terrenos erosionados y de proteger cuencas hidrográficas.

El laurel de cera crece en climas fríos y templados de Ecuador, Bolivia y Colombia. Se le conoce también como roble, olivo de cera, olivón, murkuna y tarara.

Uno de sus mayores beneficios se relaciona con los frutos, de los cuales se obtiene una cera, con la cual se elaboran velas, jabones y ceras para pisos, productos que pueden reemplazar a otros similares, obtenidos a partir de sustancias contaminantes.

Se estima que la producción anual de cera en el suroccidente del país es aproximadamente de cuatro mil arrobas.

Otro uso que se le puede dar a los frutos tiene que ver con el ripio o producto sobrante de la extracción, el cual es un excelente abono.

A nivel medicinal, las hojas, tallos y raíces del laurel de cera se usan para curar enfermedades nerviosas, laringitis y diarreas, entre otras.

La cosecha del laurel es anual. Generalmente, los laureles que se aprovechan no han sido cultivados, sino que han crecido de manera espontánea.

La próxima semana espere datos sobre las bondades del árbol del pan, que por sus beneficios nutricionales, ambientales, medicinales e industriales, muchos países le han otorgado la visa de residente.

Si desea obtener información sobre esta y otras Especies promisorias , puede comunicarse con el Convenio Andrés Bello, Avenida 13 No. 85-60, Bogotá, correo electrónico: ecobello