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LA BANCA DEBE REPLANTEAR EL NEGOCIO

El año 98 se caracterizó no sólo por el deterioro significativo de la mayoría de los indicadores que publica la Superintendencia Bancaria y que se utilizan para medir la gestión de los establecimientos de crédito, sino también por la necesidad de realizar costosas medidas de salvamento de algunas entidades, que llevaron en primera instancia a agotar los recursos de Fogafín.

21 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Esta situación precipitó la emergencia económica, buscando entre otras medidas, proveer recursos para esta entidad, con miras a fortalecer su campo de acción, si el deterioro continúa y se requieren medidas similares o de mayor amplitud.

Las utilidades de todos los bancos a septiembre 30 de 1998, excluyendo la Caja Agraria, sumaban 63.262 millones de pesos, cifra que contrasta con los 396.239 millones que mostraba el sector en septiembre de 1997.

Esta disminución se vuelve más preocupante si se tiene en cuenta que las tres entidades principales del Grupo AVAL (Bancos de Bogotá, Popular y Occidente), mostraban a septiembre de 1998, un monto total de utilidades igual a los 176.255 millones de pesos, mientras 17 de los 33 bancos mostraban pérdidas acumuladas a la misma fecha.

A septiembre 30 de 1998, la relación promedio de activos improductivos para los establecimientos bancarios era del 6.3 por ciento, mientras el indicador de calidad de cartera (cartera vencida/cartera bruta) llegaba a un promedio del 7.6 por ciento, frente a un valor del 5.1 por ciento a septiembre de 1997, y valores muy inferiores en los años precedentes. Estas cifras tienden a empeorarse aún más en el último trimestre de 1998.

Aunque la relación de cobertura de la cartera vencida (provisiones/ cartera vencida) para los establecimientos bancarios, había aumentado y se situaba a septiembre de 1998 en 38.7 por ciento, la misma dista de lo que se considera satisfactorio, en términos de estándares internacionales, y muestra el esfuerzo que aún tendrá que hacer el sector en los siguientes años.

Como un dato de interés hacia futuros análisis, los pasivos con costo para el total de bancos a septiembre de 1998 (32.146.321 millones de pesos) superaban a los activos productivos a la misma fecha (31.550.817 millones de pesos).

Más competencia En el campo de la actividad financiera la competencia se incrementó y llevó a que las entidades comenzaran a prepararse para enfrentar la difícil coyuntura derivada de la crisis del sector empresarial y de la competencia cada vez más abierta. Esta última necesariamente va a deprimir aún más los márgenes de intermediación en el corto y mediano plazo.

El sector se ha consolidado a través de varias fusiones entres las cuales se destacan las del BIC-Banco de Colombia, empresas del Grupo Colpatria, Bancafé - Concasa y el denominado Megabanco Cooperativo, en cabeza del Banco Coopdesarrollo.

Todo lo anterior, conjuntamente con la presencia del Grupo Aval y de los bancos españoles, ha llevado a consolidar la industria en un grupo de pocos conglomerados financieros que controlan la mayoría de los activos del sector financiero, con un número muy grande de actores, que tomados individualmente tienen participaciones muy bajas en el mercado y que van a tener que replantear su estrategia de negocios para los años venideros. En otras palabras, conjuntamente con la crisis del sector financiero, durante 1998 se acentuó el proceso de concentración del sector, en un grupo de pocos actores muy importantes y bien preparados para la competencia que se dará durante 1999.

En otras palabras, conjuntamente con las crisis del sector finanaciero, durante 1998 se acentuú el proceso de concentraciún del sector, en un grupo de pocos actores muy importantes y bien preparados para la competencia que se dara en 1999.

Lo que comenzó como una crisis del sector de cooperativas se extendió a otras entidades financieras (por ejemplo, Uconal, Granahorrar) y amenazaba con extenderse a otras entidades, si no se tomaban las medidas necesarias para garantizar la liquidez y fortalecer la solvencia del sistema.

De ahí la importancia de la emergencia económica y del conjunto de medidas que se dictaron a la luz de ésta, no solo para proveer recursos a Fogafín, sino también para aliviar la situación de iliquidez de algunas entidades, facilitando el financiamiento para la enajenación de activos improductivos y/o su correspondiente movilización; medidas cuya implantación comenzará durante 1999, conjuntamente con el financiamiento que se contempla para la capitalización de establecimientos de crédito.

Así mismo en la emergencia se contemplaron otras medidas conducentes a aliviar la situación de ahorradores en cooperativas financieras en liquidación, la de deudores del sistema Upac y facilitar la creación del Fogacoop, como seguro al depósito para el sector de cooperativas financieras.

Difícilmente en este momento se puede asegurar que las medidas dictadas dentro del régimen de emergencia van a ser suficientes para superar la crisis del sector financiero, ya que ello va a depender de que tan rápido se supere la actual recesión económica y la crisis por la cual atraviesa el sector empresarial, ocasionada entre otras, por la contracción de la demanda y las elevadas tasas de interés que se vieron durante 1998.

* Profesor Titular de la Facultad de Administración Universidad de los Andes