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BACHE EN DISCUSIÓN DEL MÍNIMO

A una semana de que se inicien en firme las conversaciones sobre el salario mínimo, lo único cierto es que cada vez las posiciones del gobierno y los sindicatos se alejan más entre sí.

08 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Si en un principio los trabajadores habían pedido un aumento equivalente a inflación causada más cinco puntos, lo que da más o menos un 22 por ciento, y el gobierno había dicho que iniciaría la discusión sobre la meta de inflación del 15 por ciento, ahora los sindicatos han dicho que no pedirán un porcentaje concreto sino un incremento de 50.000 pesos.

De esta manera el mínimo pasaría de 203.826 pesos en 1998 a 253.826 pesos en 1999, lo que equivaldrían en plata blanca a una aumento del 24,5 por ciento, superior en casi diez puntos a la suma ofrecida por el gobierno.

Así pues las posiciones del gobierno y los trabajadores en relación al incremento salarial, ya no distan siete sino diez puntos.

Lo anterior hace pensar que este año las negociaciones serán más difíciles y en la posibilidad de no lograr la fijación del mínimo bajo el sistema de la concertación, sino a través de un decreto gubernamental.

Para los sindicatos hechos como la emergencia económica, el impuesto del dos por mil, la reforma tributaria que grava productos de la canasta familiar y los bonos de paz, entre otros acontecimientos recientes, deterioran aún más el salario de los trabajadores y los impulsan a tomar una posición como la de pedir un aumento de 50.000 pesos.

El presidente de la CUT, Luis Eduardo Garzón, reconoce que una petición de este estilo no tiene antecedentes en la negociación salarial, pero afirma que tampoco se había presentado antes una situación como la actual en la que la emergencia emergencia económica y la reforma tributaria descargan todo su peso sobre los consumidores de menos ingresos.

Para los sindicatos el gobierno no puede ver la baja de la inflación como un triunfo, ya que esto no se ha dado por una política de control de precios sino a costa de la importaciones de productos y la recesión.

Además para los trabajadores el gobierno está jugando otras cartas contra los empleados que menos devengan en el país, al contemplar en el Plan Nacional de Desarrollo una política de empleo a costa de un plan de choque que permita incorporar mano de obra hasta con el 80 por ciento del salario mínimo.

Por decreto Con el fin de estudiar las políticas de empleo y de analizar aspectos relacionados con la negociación del salario mínimo se reunieron ayer en el ministerio de Hacienda, el titular de esta cartera Juan Camilo Restrepo y su homólogo de Trabajo, Hernando Yepes Arcila.

El gobierno ha afirmado que está abierto a la concertación pero no se descarta que, debido a la radicalización de las posiciones y a la grave situación económica que se prevé para el año entrante, el aumento se haga por decreto.

La base del gobierno ha sido la meta de inflación del 15 por ciento, aunque se tendrá en cuenta la inflación causada que a finales de año rondará el 16 por ciento.