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BRAVO, PEÑALOSA

Llegó diciembre con sus horrores y digo aguinaldos, montoneras de gente, trancones, afanes, pitos, gritos y la desgracia infinita: ir a un centro comercial, a una megatienda, donde las propagandas a mil decibeles castigan al pobre comprador que trata de estirar la raquítica prima navideña. Lo dicen los economistas; los geniales yuppies dicen que una persona aturdida por el ruido, con el tímpano recalentado, compra hasta lo que no necesita, digamos un tigre grande de plástico para darle vida y brillo a la sala del apartamento.

02 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Llegaron las pesadillas de diciembre, pero como soy un frivolón incorregible, voy a lo grande de estos días, a la promesa del alcalde de Bogotá, el buen ciclista y economista Enrique Peñalosa, de tapar 100.000 huecos urbanos antes de que llegue el Niño Dios. Bravo, Alcalde! Muy bonita su promesa; sé que la cumplirá porque me contó una de sus asesoras en imagen que cada hueco será rellenado con un bloque de natilla, una docena de buñuelos dietéticos y una capa de arequipe negro por encima. Bravo, Alcalde... Tendremos acolchonadas las calles bogotanas por los próximos 50 años. Bravo, Alcalde! Ojalá sobre arequipe para embellecer la carrera 15, la del norte bogotano, la del comercio fino, convertida hoy en una avenida para ciclistas porque la achicaron siete metros. Bravo, Alcalde... Los ciclistas estamos dichosos: la carrera 15 es nuestra y la llamamos el velódromo .

Y como sigo de frivolón, tengo que decirles que don Víctor Ge Ricardo ha bajado 14 kilos con la dieta Jojoy , con la sopa de chigiro en el Caguán. Don Víctor Ge hace lo mejor que puede y lo aplaudo porque es serio y muy prudente ante micrófonos que le arriman las corresponsales de guerra . Diciembre dizque es el mes de la paz y digo que los angelitos mamertos que mandan en las Farc están igualitos a ciertos peluqueros-estilistas que viven lanzando rumores falsos para asustar a las vecinas. Lo demuestro: sin son ni ton, sin una prueba seria, vienen denunciando un plan para matar a Andrés Pastrana y a don Tirofijo , el jefe que anda muy cegatón por culpa de los años en el monte. Toca decirlo: la paz es demasiado seria para que le metan chismes y se inventen túneles de 150 kilómetros que, al revisarlos, miden solamente 27 metros. Qué vaina! La guerrilla también le jala al chisme y al rumor, como en algunas peluquerías de Pereira.

Diciembre es un mes ingrato y lo pruebo: ningún notable, ni mi general Bedoya, ni los notablones godos, ni los liberales han defendido a mi general Pinochet, al que, pobrecito, lo dejaron solo con su conciencia de criminal, en el frío londinense. Pobrecito mi general Pinochet; los que lo imitaron no le han mandado ni siquiera una postalita navideña que le diga: General... Que tenga una feliz Navidad... aunque sea mentira! ponchore