Archivo

ANTONIO ORDÓÑEZ

Su padre hizo famosa aquella frase de un célebre crítico taurino: Es de Ronda y se llama Cayetano . Dejó él una estela de brillantísimo toreo, aunque anulado por la vida bohemia que por esa época era el ambiente muy propio de la tauromaquia. Cuando su hijo Antonio surgió en el toreo, pudimos ver una personalidad deslumbrante, especialmente con el capote y con la profundidad de sus muletazos con la mano izquierda.

22 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

El toreo se ha nutrido de competencias. Joselito y Belmonte, Manolete y Luis Miguel. Muerto el primero de ellos, Luis Miguel y Antonio Ordóñez. Los recuerdo, en lo que se llamó un verano sangriento , saliendo heridos por los toros hacia las enfermerías. Muchas veces se iban ensangrentados; después, tardes inolvidables en las que se enfrentaban en una rivalidad, al comienzo montada por los empresarios, pero que finalmente terminó en un duelo taurino personal y memorable.

Murió Ordóñez, y Ronda, como toda Andalucía y España, entra en un período de silencio.

En Bogotá logró triunfos inolvidables y comenzó a mostrar su calidad de torero. Después se fue por toda España a quitarle el puesto a Luis Miguel Dominguín, que este defendía con valor y buen toreo. Ambos mostraban su repertorio. Y la sangre corrió por los ruedos. Si el uno echaba las rodillas a tierra, el otro se sentaba en el estribo; si se abría el capote glorioso de Ordóñez, la muleta de Luis Miguel mostraba su poderío. Pero los toros sabían herir y los cogieron muchas veces. Luis Miguel llegó al Cielo marcado con más de veintisiete cornadas. Ordóñez llevaba mínimo quince.

Su muerte, entonces, entristece a aquellos que no podían ocultar un olé caluroso cuando Antonio se abría de capa, cargaba la suerte y los lances y verónicas de alhelí, como dijo el poeta, iluminaban el primer tercio de la lidia.

La competencia artística y limpia también estrecha los lazos y despierta afectos. Curiosamente, su rivalidad con la familia Dominguín lo llevó a casarse con Carmen, ya muerta, hermana de Luis Miguel.

La figura de Antonio, un tanto agitanada, se erigía en todo su esplendor cuando tenía una tarde de suerte y lograba consumar el toreo clásico, el toreo que se ha calificado como rondeño, en el que se encierran el clasicismo castellano y la alegría andaluza.

Al morir Antonio, no podemos olvidarlo ni como persona ni como torero. Y al evocar su memoria, lo vemos en su andar lento para irse acomodando a su estilo de torear con su elegancia natural.

Si nació en Ronda debió ser enterrado allí, aunque sus deseos fueron otros, porque, la verdad, fue de Ronda, toreó como rondeño y como tal todos lo conocieron y respetaron.

La muerte, tras una larga enfermedad, se lo llevó al paraíso de los toreros donde, con Joselito , Belmonte y Luis Miguel, podrán entablar nuevas competencias en las arenas de la Luna, a la luz las estrellas y bajo esa nubes que rodean el infinito eterno.

Bogotá salió al tercio Listo está todo. La fiesta brava regresa a Colombia. Los diestros, los subalternos que merecen una página especial como grandes protagonistas del toreo la afición, los cronistas taurinos y en general los amantes de la fiesta brava, tienen la mente puesta en Cañaveralejo, que abre la temporada taurina este 26 de enero.

Como es tradicional, de esta se pasa a Manizales, que comienza su feria el 3 de enero de 1999, para finalizar el domingo 10 con un cartelazo: ganadería de Zalduendo para César Rincón, Manuel Caballero y José Tomás. Ello, sin ignorar, desde luego, la tradicional feria de Cartagena.

De allí la fiesta de sangre, sol y arena; de vinos, condumios y remates, cambia los terrenos. Pasará a las legendarias plazas de Medellín y Bogotá. En la capital, la Corporación Plaza de Toros de Santamaría en esta ocasión dará cuatro corridas de toros, con ganado español, cuyos carteles son: Enero 24, toros de Daniel Ruiz, para César Rincón, José Tomás y Eugenio de Mora.

Enero 31, toros de El Niño de la Capea, para Enrique Ponce, José Tomás y Nelson Segura.

Día 7 de febrero, toros de Juan Pedro para César Rincón, El Cordobés y El Juli .

Y el 14, dos toros de Zalduendo, dos de Juan Pedro Domecq y dos de Torrealta para El Juli , un colombiano triunfador distinto de Rincón y el Cordobés . Muy buenos carteles, indudablemente.

Quiere decir que Bogotá, que siempre esperaba para rematar sus carteles según se fueran desarrollando las ferias de Cali y Manizales, este año se apresuró a salir al tercio y suministró las ternas.

Y, a pesar de los conocidos inconvenientes para la importación de los toros, la temporada es un hecho. Según nos ha informado el señor Camilo Llinás, gerente de la Corporación, la cuarentena de los encierros se está efectuando en España. Los veterinarios de la Organización Panamericana de la Salud y del ICA vienen desarrollando la labor de los exámenes a las ganaderías, y los toros llegarán a mediados de enero. Y pasarán uno días bajo el cuidado del ICA, en la finca del ganadero Alfonso Suárez, cerca de Bogotá.

Pero consultado el señor Llinás sobre la posibilidad de que se den otras dos o tres corridas, desde luego con figuras hispanas y colombianas, explicó que espera el comportamiento del público. Los carteles están bien rematados: vienen figuras de España, entre ellos el triunfador de Las Ventas este año, las ganaderías han sido seleccionadas con gran cuidado. César Rincón va en dos tardes. José Tomás es un torero grande. De manera que confío en que la afición asista. Dependiendo de ello iremos mirando esa posibilidad , dijo.

El hecho es que estamos a cuatro días de fiesta brava.