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DEPORTIVO CALI :

22 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Señor Director Mi Cali del alma ha quedado campeón. Mi Cali del alma, con una nómina de jugadores colombianos de la que no hace alarde, le ha inyectado alegría a una hinchada por muchos años ayuna de los títulos que merecía. Mi Cali del alma, cuyo escudo está adornado con siete estrellas limpiamente obtenidas que no tienen nada que temerle a la ley de extinción de dominio, me trae a la memoria a Valeriano López, a Jorge Gallego, a Olmedo y Del Puerto, a Oscar López y Pedro Zape, a Miguel Escobar, Alex Gorayeb y don Pancho Villegas.

A pesar de lo que puedan creer los hinchas del América, y en especial de Millonarios, la noticia del campeonato del Cali es muy importante. Déjenme decirles a ellos que si la prensa europea no la destacó ayer en primera página, se debe sólo a que las consecuencias de los ataques contra Irak o el procesamiento de Clinton revisten incomprensiblemente algo más de interés para los lectores del Viejo Continente.

Cuánto daría por estar en Cali disfrutando de la copa, tomando sancocho con tostadas de plátano, comiendo paleta de mango biche con sal, oyendo a la Sonora Matancera, aguardando el inicio de las corridas de toros y, sobre todo, paseando por ese valle esplendoroso que inspiró los versos de Ricardo Nieto: Tierra, tierra caucana, tierra mía, no sé si es realidad o fantasía, si piso tu heredad o piso el cielo .

Juan Carlos Iragorri Madrid