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EL EFECTO CHÁVEZ

Como si no bastase con los múltiples y complejos problemas internos que agobian a Colombia, se agrega a nuestro lista de preocupaciones una muy delicada : el futuro de Venezuela. A pocos días de las elecciones parece inminente el triunfo del coronel golpista Hugo Chávez. Lo cual equivale a malas noticias tanto para el país hermano como para el nuestro. A no ser que haya un milagro - la conversión de Chávez el populista en un gobernante serio.

01 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Venezuela está atravesando un muy mal momento. La inflación supera el 30 por ciento, el crecimiento este año será mínimo, el desempleo es del 12.5 por ciento ( y en ascenso), el déficit fiscal es mayor al 5 por ciento del PIB. La tasa de cambio es muy frágil y el elevado costo del dinero estrangula al aparato productivo. Y lo más grave, el petróleo - locomotora de la economía de la nación hermana - registra un nivel de precios muy deprimido - menos de 9 dólares por barril. Ahora es muy probable que se sume a esta difícil coyuntura la enorme desconfianza y pesimismo que entre los inversionistas locales y los extranjeros despierta Chávez.

La revolución pacífica que pregona Chávez podría producir serios desórdenes económicos , políticos y sociales en Venezuela. Lo cual lamentaríamos porque nos preocupa la suerte de nuestros vecinos. Pero además, en concreto , nos perjudicaría notablemente en un momento muy inoportuno. Es que el volumen de nuestro comercio con ese país es tan solo superado por el que tenemos con EE.UU. Y también tenemos mucho en juego puesto que 200 grandes y medianas empresas nacionales tienen importantes inversiones y negocios en Venezuela.

Dos esperanzas nos quedan: la primera que Salas Romer - la única alternativa viable sea capaz de remontar los doce puntos de desventaja que lleva en los pronósticos electorales. Esto es poco probable, según los expertos. La segunda esperanza sería que Chávez, una vez elegido, modere sus intenciones y administre con prudencia una delicada situación en todos los frentes. Los analistas no descartan que algo se produzca en ese sentido, pero no lo suficiente como para descartar un efecto Chávez de todos modos negativo.

Así pues, creemos que tendremos que ajustarnos el cinturón - otro par de puntos adicionales (cada vez hay menos espacio) para aguantar el remezón del efecto Chávez. Ojalá estemos equivocados.