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TEMOR A INTERESES ALTOS CAUSA LA CAÍDA DE LOS BONOS JAPONESES

Los precios de los bonos japoneses se desplomaron el martes, arrastrando consigo al mercado bursátil ante el temor de que un alza en las tasas de interés obstaculice los esfuerzos del gobierno por poner en marcha la economía.

23 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

El precio del bono a 10 años, que sirve como referencia en el mercado japonés, cayó drásticamente. Su tasa de rendimiento, que se mueve en dirección contraria al precio, subió a un 1,9%, el nivel más alto desde el 29 de septiembre de 1997. El hecho de que las tasas de interés se hayan casi triplicado en dos meses ha significado un duro golpe para el Promedio Bursátil Nikkei, que ayer cayó 373,50 puntos, o un 2,6%, para ubicarse en 13.779,45, su cierre más bajo desde el 30 de octubre.

Subirá el costo de los préstamos para las compañías, y las ganancias empresariales ya de por sí son terribles. Subirán las tasas hipotecarias, y la construcción de viviendas ya de por sí es terrible , dice Brian Rose, economista de Warburg Dillon Read.

Otros analistas dicen que una serie de bancos y aseguradoras que se han beneficiado inmensamente por el mercado alcista de los bonos gubernamentales, podrían perder ahora una de las principales fuentes de ganancias que les permitía contrarrestar los préstamos morosos.

Puede que las alzas en las tasas de interés parezcan anómalas en una economía tan débil como la de Japón. Pero en las últimas semanas se han convertido en un factor que amenaza el panorama financiero. Y el mercado de los bonos del gobierno, que tiene una influencia considerable sobre las tasas que pagan las compañías y los consumidores al pedir dinero prestado, se ha convertido de pronto en una parte central de la crisis económica del país.

A medida que los precios de los bonos caen, y que las tasas suben, será más difícil lograr una recuperación económica, dicen los economistas.

Por más de una semana, el mercado se ha visto afectado negativamente por los planes del Ministerio de Finanzas de vender grandes cantidades de bonos para cubrir un paquete reciente de gastos y de recortes fiscales. El martes, sin embargo, lo que golpeó a los bonos fue el temor de que una serie de compradores cruciales en el mercado, entre ellos el propio Ministerio de Finanzas, dejen de comprar bonos justamente cuando la oferta de títulos está a punto de dispararse.

Lo más preocupante fue que el ministerio anunció que su Oficina de Fideicomisos, que invierte el dinero que se deposita en los sistemas de seguros y de ahorros postales, no comprará más bonos gubernamentales a partir del mes que viene. La oficina ha sido uno de los principales compradores de deuda gubernamental. Este año, por ejemplo, compró una tercera parte de todos los títulos que se vendieron. El nuevo plan de la Oficina de Fideicomisos es dedicar una mayor parte de sus fondos a extender préstamos directamente a los que los necesitan, como parte de un esfuerzo del gobierno por aliviar la escasez de crédito.