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TAMBALEA GOBIERNO DE NETANYAHU

El campo de la paz israelí (de mayoría laborista) y en la oposición parlamentaria, obtuvo ayer su principal victoria política desde el ascenso de Benjamín Netanyahu al poder, en 1996, al lograr la aprobación del primer debate de una ley para anticipar las elecciones.

22 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

El proyecto de ley, presentado por diputados laboristas, fue aprobado por 81 de los 120 miembros del Parlamento (Kneset) contra 30 y 4 abstenciones.

La aprobación de la medida fue asegurada luego de que el propio partido de Netanyahu, Likud, dijo que la apoyaría, en un reconocimiento de que el líder conservador ya no puede agrupar una mayoría estable.

Viéndose acorralado por su propio partido, el premier israelí, no tuvo más remedio que votar a favor de la propuesta después de fracasar en su intento de último momento de establecer un gobierno de unidad nacional.

La izquierda acusa a Netanyahu de actuar con mala fe y renuencia a sellar la paz con los palestinos, en tanto que los derechistas, incluso los colonos judíos, están indignados con el primer ministro porque accedió a entregar nuevos territorios a los palestinos a cambio de medidas de seguridad, siguiendo los consejos del presidente Bill Clinton.

En este contexto, el anticipo de las elecciones es percibido por los analistas como una victoria sobre los partidos del campo nacional de la derecha en la coalición de Netanyahu, a pesar de que éste era el preferido en las últimas encuestas sobre la intención del voto entre los israelíes.

Lo que ra Ante esta perspectiva, qué le espera a Netanyahu? Lo más probable es que una vez que la ley para anticipar las elecciones sea aprobada en segunda y tercera lectura por la Kneset lo que puede ocurrir en las próximas semanas Netanyahu permanecería como primer ministro para seguir a cargo interinamente del gobierno mientras se preparan los nuevos comicios.

El proceso de paz, actualmente en otra crisis por divergencias con el Gobierno palestino en torno del acuerdo de Wye, así como el esperado repliegue israelí de Cisjordania quedará de hecho en los papeles durante meses, hasta que se constituya un nuevo Gobierno.

De momento, no se ha determinado la fecha de las elecciones, algo que negociarán los grandes bloques políticos, aunque se prevé que se celebrarán entre marzo y abril próximos, unos días antes de que se venza el plazo estipulado en el acuerdo de Oslo y de que el presidente de la ANP, Yasser Arafat, proclame la independencia de Palestina, programada para el 4 de mayo de 1999.

Antes de aprobarse el anticipo de los comicios, Netanyahu volvió a plantear en la Kneset sus condiciones para seguir con el repliegue: la confiscación de armas ilegales; la renuncia por los dirigentes palestinos a la intención de proclamar unilateralmente la independencia para mayo próximo y la reclamación de Jerusalén como capital; reconocimiento de que Israel nunca prometió dejar en libertad a los encarcelados por crímenes; y la represión de la violencia y la incitación a la violencia, condiciones rechazadas por Arafat.

Según Netanyahu, casi seguro candidato electoral del bloque populista de derecha Likud, un Estado palestino será un peligro serio para la existencia de Israel .