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CAMBIO Y... FUERA!

Dos periodistas (Daniel Samper y Pilar Tafur), dos empresarios de medios (Guillermo Cortés Castro y Luis Guillermo Angel), y un escritor y poeta (Juan Gustavo Cobo-Borda), se rebelaron ante la opción de salir de la revista Cambio por la puerta de atrás.

04 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Aunque entre los cuatro suman apenas el 1.5 por ciento de la sociedad dueña de la revista, consideran que legalmente han sido maltratados dentro de las operaciones que vienen realizándose con motivo de la venta del paquete de la accionista mayoritaria a un grupo encabezado por García Márquez y cuatro periodistas más.

Es una lástima que se haya presentado este incidente, precisamente cuando lo deseable sería que el periodismo colombiano lograra emanciparse de la polarización que vive el país por culpa del proceso Ocho Mil. Así, resulta difícil suponer que en Colombia existan órganos de comunicación verdaderamente independientes y, sobre todo, no matriculados en ningún bando.

Lamentablemente, las declaraciones de García Márquez en el sentido de que no quiere ser socio de ningún Samper, constituyen la gota que rebasó la copa. Divulgadas inicialmente en un noticiero de Caracol TV y reafirmadas luego en una información publicada en EL TIEMPO el domingo pasado, la parte ofendida considera que, por muy ilustre que sea nuestro premio Nóbel, simplemente no puede saltarse los códigos. Y que en aras del derecho de preferencia, los citados socios tenían no solo derecho a escuchar las primeras ofertas de la parte que vende, sino además a no salir del porcentaje que les pertenece.

Aparte de que Gabo diga que no está dispuesto a ser socio de ningún Samper (omitiendo que lo será de María Elvira Samper), el periodista hoy radicado en España sostiene que junto con Juan Tomás de Salas él fue el auténtico fundador de Cambio en Colombia, así después su actual directora se hubiera aliado con un grupo venezolano para conformar la parte mayoritaria.

Samper juzga tales salidas como descalificaciones personales de Gabo cuando según aquél no solo ha sido invitado a participar en los talleres de periodismo de García Márquez, sin que por distintas razones ese hecho se haya dado, sino que de antemano considera que muy poco pluralista podrá ser una revista que no tolera, entre sus accionistas, el 1.5 por ciento perteneciente a tales voces disidentes. Y añade que auncuando las partes en el negocio se valgan de todo tipo de operaciones jurídicas para dejarlos a él y los suyos sólo con el cascarón, no venderán, por una explícita cuestión de principios.

* * * Es deplorable que este manejo se haya presentado cuando todo apunta a que Cambio el nuevo Cambio será, pese a todo, una gran revista. No en vano puede decirse que Mauricio Vargas, Roberto Pombo, María Elvira Samper y Pilar Calderón son de los mejores periodistas en materia de revistas, independientemente de sus posiciones.

Egresados de la escuela de Semana, la mayoría no solo creció profesionalmente allí sino que ellos hicieron de Semana en su momento una magnífica revista, que hoy algunos lectores lamentan, por desaparecida.

Es evidente que Isaac Lee su actual director le ha imprimido un sello muy personal, acaso un poco light pero con ángulos novedosos y chivosos . Todo el cubrimiento que ha hecho del desarrollo de las investigaciones del crimen de Alvaro Gómez ha sido excepcional, incluyendo el revelador reportaje con el conspirador Hugo Mantilla Correa, así a muchos no les guste. Y aunque podría pensarse que la nueva Semana ha perdido su capacidad analítica y sus crónicas de actualidad (aquellas que hacía Plinio cuando arrancó la revista, muy distintas a sus columnas de hoy y cargadas entonces de información y conocimiento sobre los protagonistas del momento), lo cierto es que uno espera que las revistas políticas cuenten algo más de lo que hacen los periódicos del domingo. Y eso el complemento de dicha información es lo que a mi juicio tienen que volver a recuperar, para constituirse en un producto periodístico aportante y diferente.

* * * Patricia Lara sale de Cambio en un momento en que el semanario ha logrado consolidarse como el segundo del país en su campo. Pero sin duda lo que Gabo y sus muchachos tendrán que hacer, al adquirir el nombre, es convertirse en el primero, por encima de Semana.

No será fácil, aunque tampoco descartable. Soy de los que piensan que las publicaciones más prestigiosas no pueden dormirse sobre sus laureles ni subestimar nunca su posible competencia, pues corren el riesgo de ser marginadas en audiencia y preponderancia. Así ocurrió en España con el ABC, hoy desplazado por El País de Madrid. Y así ocurrió también con el Cambio español, que hace muchos años llegó a ser la revista de mayor circulación y ahora apenas sobrevive en los kioscos de periódicos y revistas ibéricos.

Lástima que Patricia Lara se retire del periodismo activo porque ella junto con su equipo más inmediato andaba en su mejor momento profesional. Como lector riguroso, les deseo mucha suerte, en su desafío, a los nuevos responsables de la publicación. Y lástima asimismo que hubieran salido maltratados Daniel Samper, su esposa Pilar y sus reales amigos más inmediatos, al politizarse una situación que ha llegado al extremo de romper viejas relaciones de amistad; en receso pero que habrían podido reiniciarse, en vez de suspenderse para siempre por rencillas políticas aún no definitivamente sepultadas