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EXCUSAS INVÁLIDAS

El general Pinochet se justifica con la civilización occidental y la cristiandad. Convendría aclarar qué entiende por eso y cuánta razón tiene para llamarlo en su defensa. Pudiera ser una sinécdoque, cuando se toma la parte por el todo, porque hay un Occidente de acuerdo con él, aunque lo que se llevó por delante no es lo que lo distingue. Como tampoco el cristianismo, aunque suela confundirse con cristiandad la entidad histórica. Una confusión que se repite con el Islam invocado por Saddam Hussein, o con el mismo Occidente a que acude E.U. cada vez que bombardea en nombre de su interés nacional. Es difícil identificar el cristianismo o el espíritu occidental con lo que defienden E.U. y Pinochet. Al sentido filosófico occidental y cristiano lo distancia casi todo de la instrumentalización ideológica y política de que son objeto permanentemente. De Occidente, lo temible es que esté siendo colonizado excluyentemente por los valores materialistas y mercantilistas que Pinochet y sus

26 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

El teólogo rebelde Hans Kung, reducido a silencio por la curia, habla de lo represivo de este pontificado y de su comprensión inadecuada de la sociedad moderna. No obstante, con motivo del milenio, el Papa pedirá perdón por errores históricos de la Iglesia, posiblemente originados en su confusión de poder temporal y espiritual. El Papa, por otra parte, es precursor de la línea intermedia entre comunismo y capitalismo, actualmente en gestación, como superación de un enfrentamiento social radical.

El mismo Pontífice, de quien se dice favorece la reacción contra la apertura del Concilio Vaticano, insiste en la alienación humana tanto del capitalismo salvaje como del marxismo materialista, así como en la sinsalida histórica a que ambos han llevado.

Son aproximaciones quizá útiles a la herida por la que sangran estos pueblos hace cuarenta años, una de las cuales sería la polarización social y mundial, cuyo ocaso o modalidades nuevas cuentan, por tanto, en su futuro. Sobre esa polarización pesan equívocos, como los utilizados por Pinochet y muchos como él, causa de incomprensiones fatales. Si algo positivo estaría sucediendo a Colombia sería que errores de fondo estén forzando un esfuerzo de comprensión divergente del anterior, tan probadamente inexacto como el de Pinochet.