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FUEQUE, SEME Y ESQUE

Estas tres palabras forman parte, hace tiempos, del grupo de colombianismos, es decir, expresiones tan nuestras que nos identifican y nos desnudan. Son tan comunes que hay que escribirlas así, unidas, como se escuchan a diario por doquier: Y qué pasó con mis recibos? Fueque... Y por qué se chocó? Esque... Dónde está el cheque? Seme... Y esa mujer? Fueque... Usted se había comprometido. Sí, pero esque... Quién dañó esto? Fueque... En este país, lo que abunda no es la educación para asumir responsabilidades sino la malicia refinada para inventar excusas y culpar a otros. Y lo más grave es que la excusitis diabólica en la que somos campeones está avalada por un Estado ladrón, un sistema de justicia paquidérmico en acción y voraz en gastos, y una impunidad del 97 por ciento. Pero hay algo peor: la justicia es blanda con los poderosos e implacable con los débiles.

03 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Por lo mismo, la urgencia del país no es una paz a cualquier precio, sino una paz y un progreso en los que cada cual tenga que asumir las consecuencias de su inconsciencia y su incoherencia. Mientras no tengamos un sistema en el que ser correcto tenga premios y ser irresponsable implique castigos, nunca habrá futuro, porque, sin responsabilidad y sin justicia, el bueno queda de bobo mientras el vivo se burla y atropella, al menos por un buen tiempo.

Hace años, el gran periodista Tom Quinn, antes de su infausta muerte, publicó un agudo escrito sobre el ingenio perverso de los colombianos para escudarnos en el fueque, el esque y el seme. Aquí mismo, en EL TIEMPO, decía él que en pocos países había notado tanta astucia para evadir responsabilidades. En efecto, en otras culturas, como la inglesa, las personas reconocen su error y dicen: Yo lo perdí (I lost it) , mientras aquí decimos con una sonrisita: Se me perdió .

Recuerda usted la cucharita seme perdió ? La jovencita afirma con la mayor frescura seme olvidó que estaba en tiempo fértil y fueque él insistió . Y el caballero de marras lo reafirma diciendo: Esque no me pude controlar . Ay, Señor, cuándo tendremos habilidad para responder (respons-habilidad) por lo que hacemos y lo que dejamos de hacer? Una urgencia en la que los dirigentes deben dar ejemplo, si de verdad queremos un nuevo país.