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UN DETECTIVE SIGUE LA PISTA A PIRATAS MODERNOS EN MÉXICO

Guillermo Peña se halla sentado en un banco en el centro comercial, contemplando una vidriera donde se exhiben carteras y mochilas que ostentan la obvia apariencia de marcas tan exclusivas como Louis Vuitton, DKNY y Dolce & Gabanna.

03 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Todavía está mirando cuando agentes de la Procuraduría General de México y dos policías armados con ametralladoras irrumpen en la tienda, llenan bolsas grandes de basura con la mercancía y piden a los nerviosos empleados el nombre de sus abastecedores. El nombre de la tienda es Imitation.

El dueño por lo menos cree en la publicidad honesta , dice Peña.

Peña, de 39 años, fue agente supervisor de ex reclusos en libertad condicional en Arizona, Estados Unidos. Actualmente es socio del bufete de abogados Arochi, Marroquin & Lindner SC en Ciudad de México, y encabeza la lucha mexicana contra las falsificaciones.

Un caso sólido En representación de clientes empresariales como LVMH Moet-Hennessy, Louis Vuitton SA, NBA Properties Inc., Nintendo Co. y Gap Inc., Peña y un grupo de investigadores exploran los mercados callejeros, visitan fábricas al amanecer y crean bancos de datos computarizados donde registran la ruta de los bienes falsificados del fabricante al comprador. La idea es construir un caso sólido que los fiscales puedan utilizar.

La tarea de Peña no es nada fácil, según John Bliss, presidente de la Coalición Internacional contra las Falsificaciones, en Washington D.C.

México es un nexo emergente en el negocio de la piratería. A diferencia de otros países, está más dispuesto a dictar leyes contra esta actividad], pero se ha vuelto un oasis para los falsificadores porque no vigila su cumplimiento , dice Bliss.

De hecho, en los últimos años, México ha reforzado las leyes que protegen a quienes tienen patentes comerciales, como parte de los compromisos contraídos bajo el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica.

Los falsificadores mexicanos fabrican productos con marcas como Nike, Levis y Gillette. Las tiendas mexicanas venden todo tipo de mercancía pirateada, desde falsas pastillas de Viagra hasta copias ilícitas del video Titanic que incluyen un logotipo contra la piratería.

Everardo Moren Cruz, el viceprocurador general que encabeza la lucha contra los falsificadores, dice que el 80% de quienes son arrestados por delitos contra las patentes nunca va a juicio. Las compañías perjudicadas dicen que esto se debe a que el gobierno no tiene la voluntad ni el personal necesario para procesar a los culpables.

De ahí la importancia de Peña. Desde que éste llegó a México, hace tres años, ha tratado de documentar sistemáticamente la forma en la que los falsificadores fabrican, distribuyen y venden su mercancía.

Un trabajo típico fue el que Peña realizó para Reebok International Ltd., cuando siguiendo la pista a unos zapatos deportivos falsificados que se vendían en los mercados callejeros de México, dio al final con las fábricas en León y San Francisco del Rincón, ambas ciudades en el estado de Guanajato, en la zona central de México.

Reebok usó la evidencia acumulada por Peña y su equipo para amenazar con presentar una demanda contra los propietarios de la fábrica, dice Steve Vail, vicepresidente de CDR International Inc. en Charlotte, Carolina del Norte, que administra la protección de propiedad intelectual para Reebok y otros clientes.

El trabajo de Peña puede resultar peligroso. Cuando los abogados del bufete de Arochi acompañaron a las autoridades en una redada a una fábrica que producía herramientas manuales demasiado parecidas a las que fabrica Stanley Works, los trabajadores los recibieron arrojándoles alicates y destornilladores.

Los clientes de Peña comprenden lo arduo de este trabajo. México es pobre y miles de personas se ganan la vida vendiendo artículos falsificados. Los vendedores callejeros están bien organizados y presionan con éxito a las autoridades locales para que obstaculicen los recursos legales interpuestos por la Procuraduría General. Por lo demás, los fiscales federales tienen peces más gordos que atrapar, como los narcotraficantes.

El gobierno dice: Bueno, por lo menos esta gente gana algo de dinero y nadie resulta herido , dice Nils Victor Montan, consejero de propiedad intelectual de Warner Brothers, de Time Warner Inc.