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EL PAPA E IRAK :

24 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Son bien sugestivas las declaraciones que ha hecho el Papa Juan Pablo II sobre la crisis de Irak y, particularmente, sobre los bombardeos lanzados contra Bagdad por los Estados Unidos y la Gran Bretaña. Personalmente y por conducto de sus principales voceros, el jefe de la Iglesia Católica no ha vacilado en calificarlos como una acción apresurada y sobre todo injusta con la población iraquí, que sufrió numerosas bajas.

Desde hace tiempo es conocida la opinión adversa del Papa a las sanciones, bloqueos y ofensivas militares para resolver las disputas internacionales en reemplazo de la diplomacia, que si bien es más lenta permite alcanzar resultados más duraderos y sobre todo evitar daños a personas y bienes. Por esto no dudó en censurar los bombardeos.

Las críticas del Papa fueron reafirmadas aún con mayor intensidad por L Osservatore Romano, órgano del Vaticano, que acusó a las dos potencias atacantes de causar muerte, sangre y miseria en la población de Irak. Todo esto muestra que en el Estado pontificio hay más sensibilidad que en Washington y Londres por lo que estos ataques significan, no tanto para el Gobierno o el Ejército de Irak, sino ante todo para su población, en especial para la más vulnerable.