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UNA VISITA DE ESTADO CON DIVIDENDOS PARA COLOMBIA

La buena estrella para Andrés Pastrana siguió brillando después de su elección presidencial. Aún sin posesionarse del cargo, Pastrana fue recibido en la Casa Blanca por el presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton; hecho que fue interpretado como el inicio de una nueva era en las relaciones entre Colombia y E.U. luego de cuatro años de tensión y de recriminaciones mutuas con la administración Samper.

24 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

De ese primer encuentro Pastrana-Clinton, ocurrido el 3 de agosto de 1998, salieron varias cosas positivas: se habló de Derechos Humanos, de las propuestas de paz con la guerrilla, de comercio y, por supuesto, de narcotráfico.

Pero, sin lugar a dudas, lo más importante fue la confirmación de la visita de Estado que el presidente Pastrana realizaría a Washington tres meses más tarde.

La agenda se preparó al milímetro. Nada quedó por fuera de los pronósticos. Y no era para menos: se trataba de la cuarta y última visita de Estado de un gobernante colombiano a los Estados Unidos en este siglo.

El tan esperado encuentro se produjo el 29 de octubre. Pastrana fue recibido por Clinton y la plana mayor de la Casa Blanca. Hubo alfombra roja, una imponente ceremonia de bienvenida y 21 cañonazos que reflejaban la importancia del evento. En su discurso, el mandatario estadounidense elogió las calidades de Pastrana y dijo que su gobierno será un socio y amigo de Colombia .

También se declaró dispuesto a servir de apoyo en el tema de la paz y pidió a la guerrilla y a los paramilitares atender la propuesta de reconciliación de Pastrana. Pero el anuncio más importante de Clinton fue el de la entrega de una asistencia económica para Colombia por 280 millones de dólares y la intermediación de su gobierno ante el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo para conseguir recursos que le permitan a Colombia aliviar su crisis fiscal. No son recursos solo para la lucha antidrogas sino para el desarrollo de Colombia , expresó Clinton.

Pastrana y su homólogo firmaron una nueva agenda de trabajo enfocada, especialmente, hacia el comercio y la inversión y a la lucha antidrogas. Las grandes cadenas de noticias, CBS, CNN, NBC, hicieron un amplio despliegue informativo sobre el acontecimiento.

Pastrana y su comitiva, integrada por siete ministros estado y el consejero para la paz, fueron invitados a una cena de gala en la Casa Blanca, a la que también asistió el nobel de literatura Gabriel García Márquez y el pintor Fernando Botero, entre otros colombianos destacados.

Las buenas noticias de la visita de Estado no pararon ahí. Al día siguiente, 30 de octubre, el gobierno colombiano fue notificado de que el Banco Mundial y el BID habían otorgado créditos por 2.000 millones de dólares para recuperar las finanzas del país. Así mismo, en una ceremonia celebrada en la OEA, inversionistas estadounidenses y firmas consultoras anunciaron la reactivación de negocios y la recuperación de la confianza en Colombia.

Recuperamos nuestro orgullo , fue la frase del presidente Pastrana a su regreso a Colombia. No era para menos. El país, y especialmente su gobierno, empezaban con pie derecho una ofensiva diplomática con el principal socio de esta parte del continente. La dirigencia política y empresarial, los voceros de la oposición y los colombianos en general, no ocultaron su satisfacción con lo sucedido. Y detrás de todo estuvo uno de los más cercanos colaboradores de Pastrana en toda su carrera política: Luis Alberto Moreno, actual embajador en Washington.

Dos días después de la visita de Estado, Pastrana viajó a Venezuela a una reunión oficial con su homólogo Rafael Caldera. Desafortunadamente, su viaje debió limitarse a un solo día, pues la guerrilla de las Farc se tomó la población de Mitú, Vaupés, y dejó al menos 30 muertos y varios policías secuestrados.