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PERRA SUERTE:

05 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Los Angeles, E.U.

Efe Una pequeña perra cocker spaniel llamada Samantha ha gozado durante su vida de una fortuna tan grande, que ni siquiera sabe en los líos que anda metida por culpa de su misma buena suerte. Su amo, el magnate Sidney Altman, quien falleció a los sesenta años, decidió legarle en su testamento una mansión en Beverly Hills y 350 mil dólares para que disfrutara a sus anchas de sus 15 años de vida perruna. El problema es que Altman se olvidó de su esposa.

Y es que la herencia que dejó a su mujer es de un estipendio de 60 mil dólares anuales, pero con la condición de que se ocupara encarecidamente de la perra. A lo que ella, enfurecida por el anuncio, y aún más con la cláusula que ordena que al morir la perra se venda la casa y se distribuya el dinero a obras de beneficencia que defienden los derechos de los animales, demandó a Samantha ante los tribunales para disputar la mitad de la herencia de 5 millones de dólares dejada por su marido.

%% \ Una pasión explosiva: Tiro, Líbano AFP Una libanesa que quería deshacerse de su marido para vivir un amor apasionado con su amante utilizó para lograrlo medios explosivos: 60 kilos de dinamita.

Fatima Alawiyé confesó a la policía que, con la ayuda de su amante, Zaki al Hamad, había puesto explosivos en la camioneta de su marido. El maquiavélico plan marchó a la perfección: Alí Alawiy, su esposo, murió al estallar su vehículo cuando circulaba por una carretera cercana a la zona ocupada por Israel en el sur del Líbano. Convencidos de que nadie los perseguiría por lo conflictivo de la zona, se creyeron libres de sospecha. Pero la policía dio con ellos y arruinó su apasionado y explosivo romance con una larga condena en prisión.