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CUANDO SE LES DA LA GANA

De un tiempo para acá en el fútbol lo que menos importa son los futbolistas. Válgame Dios! Son más importantes algunos periodistas, ciertos directivos y, lo más grave, los directores técnicos. Qué pasó con aquellos tiempos de los simpáticos entrenadores? El fútbol enterró al entrenador del que nadie se acordaba, por el falso científico del juego.

05 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Ahora, los técnicos son la razón del fútbol y un equipo es o no es por su estratega. Y el futbolista? El campeonato colombiano, en su recta final, vuelve a dar una razón que se olvidó como por arte de magia: por más que se esmeren en elaborar teorías tanto o más complejas que la de la relatividad, los técnicos no juegan.

El buen fútbol existe y la materia prima son los jugadores. Los equipos que rinden son los de buenos futbolistas decididos a ganar. Los técnicos no son más que jefes de personal. Los jugadores frenan un equipo si se les da la gana.

Nacional fue prematuramente eliminado porque los jugadores no le quisieron caminar a Barrabás Gómez. Más allá de quién tuvo la culpa, lo cierto es que el equipo se fracturó en tres grupos (veteranos, nuevos y costeños), el técnico se enfrentó con ellos y los jugadores le dieron la espalda.

Bucaramanga, el actual subcampeón de Colombia, terminó enterrado en el fondo de la tabla. No es creíble que a Castañeda se le olvidó tapar; a Galarcio, defender; a Pizarro, crear; y a Ballesteros, anotar. Y menos que se volvieran a acordar cuando Carlos Mario Hoyos renunció a la dirección técnica. Con Alfonso Holguín y Piripi Osma el equipo terminó con un invicto de nueve juegos.

Y qué decir del Deportivo Cali. Con la salida de Reynaldo Rueda el equipo se convirtió en una máquina de jugar. La antipatía que provocó en el grupo la pagó con desidia en el campo y puntos perdidos. Cheché Hernández, que solo era el ayudante de Jorge Luis Pinto en Millonarios, utilizó la misma nómina que ahora juega a lo campeón. Coincidencial, por lo menos.

Santa Fe regaló la Copa Mustang II porque los futbolistas se pelearon con el técnico Zecevich y cuando trataron de jalar la cuerda para el mismo lado ya era tarde. Los dos meses que perdieron no los pudieron recuperar.

Cuando hay buenos futbolistas, con fantasía, genialidad y gol, los resultados se garantizan en el 50 por ciento. Millonarios, cambió la fórmula. Por creer que los técnicos lo son todo, contrató a los dos mejores del momento en Colombia. Trajo a Francisco Maturana y luego a Jorge Luis Pinto. Los directivos, eso sí, bien intencionados, contrataron jugadores que venían de largas paras o en mal momento. Nómina para un equipo que resultó de mitad de tabla. Las estrellas de Millos siempre estuvieron en la pista atlética.

Asalta otra duda: Cómo hizo América para empezar a golear justo cuando Diego Umaña se enfermó y cambio el banco por una cama de hospital? Les remordió la conciencia a los jugadores? Aprovecharon que Nacional también estaba destrozado en sus entrañas? Medellín, a pesar de tener una lista de nombres para lograr el título, ganó como perdió dependiendo de la consignación de sus sueldos. Cuando la cuenta no se movía, ellos tampoco. Cuando giraban la plata, resucitaba el Poderoso . A Pecoso Castro lo echaron por alinearse del lado de los jugadores en sus exigencias salariales. Eso no es de un jefe de personal. Hoy, con tres quincenas por pagar, Oscar Aristizábal tiene un equipo al borde del nocaut.

Jorge Valdano, en una conversación en la oficina de prensa de París, durante el pasado Mundial de Francia, contó, entre sorbos de un café en pocillito plástico, que Gitano Juárez, su primer entrenador, en el intermedio de un partido que iban perdiendo se paró en la mitad del camerino y les dijo: Ustedes quieren perder? Sigan así, que lo logran seguro .

Juárez, un entrenador de esos que nadie se acuerda, tenía toda la razón. Los que ganan o pierden los partidos son los futbolistas. Así ha sido, y así será...