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DÓLAR DÉBIL

La semana pasada varios operadores cambiarios se preguntaban sí todos los traumatismos generados por la modificación de la banda en septiembre habían sido necesarios. Nada parecía detener la caída del dólar hasta que este se estabilizo alrededor de los 1.488 pesos. Algunos analistas han comenzado a hablar de nuevos vientos revaluacionistas, pero la verdad es que fundamentalmente casi nada ha cambiado y esta corta debilidad del dólar se revertirá gradualmente. Es cierto que hay una baja demanda por la divisa, pero tal vez lo que precipitó esta corta caída fue la entrada puntual de algunos recursos destinados a la capitalización de algunas instituciones financieras. Cuando la divisa comenzó a romper niveles de soporte alrededor de los 1.510 pesos y particularmente al romper el piso

28 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

psicológico de los 1.500, la mayoría de instituciones bancarias afanosamente salieron al mercado inundándolo de dólares.

La alta volatilidad característica de nuestro mercado cambiario, ha llevado a importantes analistas a cuestionar la necesidad y utilidad de la banda cambiaria. Hace unos días, La Superintendencia Bancaria hizo un llamado en el que se pedía la eliminación de la banda lo antes posible. Es cierto que existe la percepción de que el mantenimiento de la banda por parte del Banco Central ha sido una de las causas del bajo crecimiento de la economía. Sin embargo, es importante pensar en las funestas consecuencias que una tasa de cambio libre, durante la reciente crisis cambiaria en el Asia, hubiera podido generar para nuestra economía. En realidad no hay nada de malo en querer que sea el mercado quien completamente determine el nivel de la tasa de cambio. Pero antes de que esto suceda, Colombia debe cumplir con algunos requerimientos que hasta cierto punto asegurarían el adecuado funcionamiento del mercado de divisas. En primer lugar, es necesario que Colombia vuelva a tener un sistema financiero sólido libre de cualquier practica insegura. Desde este punto de vista, es bienvenido el impuesto del dos por mil para rescatar y sanear el sistema financiero y así evitar que estas primeras señales de debilidad se nos conviertan con el paso del tiempo en un problema similar al Asiático. En segundo lugar, es imperativo lograr una gran estabilidad en los precios. Colombia sigue sufriendo de una gran inercia inflacionaria y es conveniente, reducir el IPC a un solo dígito lo más rápido que sea posible. En la medida en que tengamos una baja inflación y un sistema financiero sano, los ataques especulativos contra el peso serán cada vez menos frecuentes. Por el momento, con un déficit fiscal del por ciento, un déficit en cuenta corriente del por ciento, una inflación del 16 por ciento y un débil sistema financiero, la idea de una tasa de cambio completamente libre sería un suicidio.

*Analista económico