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EL CONSABIDO ABSURDO

Sucedió lo que tenía que suceder. Solo era cuestión de tiempo. Pero con las peores consecuencias que se podrían imaginar: en Colombia se quiere atajar la revolución informática con decretos, con regulaciones de las comisiones respectivas, con medidas absurdas.

28 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

Comcel, el operador de telefonía celular más grande del país, implementó la telefonía por Internet. Este tipo de telefonía, que está siendo adoptada por muchas telefónicas multinacionales, es la transmisión de la voz utilizando el protocolo de Internet (Internet Protocol o IP) y usando la red del ciberespacio como el medio transmisor.

Muchas veces sostuve en esta columna que el asunto de la licencia para la operación de telefonía de larga distancia en Colombia era ya un paradigma diferente por la masificación de Internet y su uso para transmitir voz. Esta novedosa aplicación de los protocolos de Internet abrió una puerta por la que están entrando los operadores de telefonía más importantes de todo el mundo. BT en Inglaterra, AT&T, Sprint y MCI en los Estados Unidos, Deutsche Telecom en Alemania, están implementado la transmisión de voz por Internet.

Y aquí en Colombia, cuando deberíamos tener el orgullo de poder decir que somos el primer país en Suramérica que implementa esta novedosa tecnología, estamos peleando porque los que no investigaron o los que sencillamente se durmieron sobre sus laureles léase ETB, Telecom y Orbitel se sienten afectados por el lanzamiento de la telefonía por Internet, por supuesto a menores costos.

La Comisión de Regulación, en un acto de torpeza y ceguera, cree que dos errores hacen un acierto. El primero fue no entender que la larga distancia había cambiado su paradigma y que 150 millones de dólares era una cantidad absurda por un negocio que se había transformado fundamentalmente. El segundo es tratar de atajar la implementación de la telefonía IP, perjudicando, primero que todo, a los usuarios, que se beneficiarían con menores costos por las llamadas internacionales.

Si hay que devolver el valor de las licencias a los operadores perjudicados, o mejor, diría yo, desactualizados e ingenuos, que se lo devuelvan. Pero pretender atajar los beneficios que nos pueden traer las tecnologías de punta es el absurdo más grande que se haya cometido en estos últimos meses, casi mayor que el de creer que la guerrilla va a negociar la paz.

De nuevo, el país está corriendo hacia atrás en una carrera en la que todos van para adelante a toda velocidad. Este consabido absurdo solo afecta a los usuarios, que ya no resisten más que se les meta la mano al bolsillo. O que cambien a la Comisión o que, por favor, los obliguen a leer las revistas y libros de tecnología que están circulando y en las cuales se pueden informar sobre lo que está pasando con las nuevas aplicaciones de la tecnología, especialmente en materia de transmisión de voz. Que no traten de tapar el sol con el dedo pulgar! Ojalá esto no pase de ser más que un páselas por inocentes de la Comisión de Regulación y el Ministerio de Comunicaciones a los colombianos